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16 de Mayo del 2019

Fertinal: Sabían de la quiebra

¿Cómo quebrar un monopolio de mil millones de dólares? Pregúntenle a Fabio Covarrubias, el empresario que se benefició dos veces del rescate de Fertinal

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Con el presunto fraude de Fertinal, Pemex no sólo pagó 635 millones de dólares por una empresa quebrada; también rescató a un empresario con conexiones políticas que hizo del saqueo su modus operandi:

Su nombre es Fabio Covarrubias y quebró un monopolio multimillonario; no una, sino dos veces.

Ésta es la historia del desfalco que se gestó al interior de Fertinal mientras se pactaba una adquisición con Pemex, particularmente con el entorno de Emilio Lozoya.

En el 2010, el diario The Wall Street Journal publicó que la firma Mosaic estaba interesada en adquirir Fertinal. Se habló de que la cifra de la operación rondaba los mil millones de dólares. Ésa fue la valuación que tenía el mercado de una de las mayores productoras de fertilizantes en el mundo apenas cinco años antes de caer en una quiebra técnica no declarada.

Esto obliga a preguntar: ¿Cómo se quebró a una empresa de mil millones de dólares en cinco años? La respuesta está en el estilo gerencial de Fabio Covarrubias, un empresario que hizo de Fertinal una caja chica para sus negocios personales. El anterior rescate de la compañía, en la década de los noventa, no impidió que su mayor accionista incurriera en evidentes conflictos de interés para beneficiar a otras de sus empresas.

La prueba más clara está en la inversión fraudulenta que hizo Fertinal en Global Pacífica Intransit, una sociedad anónima en la que Fabio Covarrubias aparece como el dueño del 99.99 por ciento de las acciones.

Se trató de un esquema para desviar más de 106 millones de pesos. Todo está documentado en las actas de la asamblea de accionistas de Global Pacífica Intransit.

El 15 de abril de 2015, esta sociedad decretó un aumento en el capital variable de la compañía por 100 mil pesos. Fertinal adquirió 100 mil acciones a un precio de un peso por acción.

Sin embargo, para tener derecho a esta aportación de capital, Global Pacífica Intransit obligó a Fertinal a pagar una “prima por suscripción de acciones por la cantidad de 106 millones 346 mil pesos”.

El fraude se volvió evidente en la siguiente junta de accionistas, que tuvo lugar el 25 de junio, cuando Fertinal ya había comenzado a negociar el proceso de venta con Pemex.  Al final, todo quedaría saldado por la empresa productiva del Estado. Un desfalco encubierto.

La asamblea de tenedores de Global Pacífica Intransit decidió hacer un reembolso de capital a Fertinal por los 100 mil pesos invertidos en abril. No obstante, el dinero de la prima de suscripción, no fue devuelto.

A todas luces fue una operación fraudulenta: se pagaron más de 106 millones de pesos para tener el derecho a aportar 100 mil pesos de capital y desinvertirlos dos meses después.

Toda la operación fue validada por la firma de Pablo Ignacio Duhart Aranzubia, el director de Finanzas de Fertinal que ha acompañado a Fabio Covarrubias desde la privatización de la compañía en la década de los noventa.

Pero eso no es todo. Zodiac, una subsidiaria de Global Pacífica Intransit, era proveedora de una servicio de aerotaxi para tres subsidiarias de Fertinal. Fuentes cercanas al asunto aseguran que la compañía, aún estando al borde de la quiebra,  pagaba tarifas superiores a las del mercado por horas de vuelo que no eran necesarias.

Podría argumentarse que Fabio Covarrubias, teniendo conocimiento de que Fertinal sería rescatada por Pemex con dinero de los contribuyentes mexicanos,  institucionalizó el saqueo de esta empresa.

Por si fuera poco, recibió una generosa compensación por ello. Fabio Covarrubias tenía cuatro contratos por “servicios profesionales de dirección” que estipulaban, cada uno, una contraprestación de 31 mil 250 dólares al mes. Sumado, su salario era de 125 mil dólares al mes, un estándar demasiado alto si se considera que llevó a la quiebra a una firma que en el 2010 estaba valuada en mil millones de dólares.

Éste es el gran desfalco de Fertinal y el modus operandi de un grupo de empresarios que han hecho negocios al amparo del poder.

La cuestión es: qué tuvo que pasar para que una operación de esta naturaleza estuviera avalada por el gobierno mexicano.