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02 de Julio del 2018

Elecciones chingonas

Nadie lo esperaba, pero sí, éstas fueron unas elecciones chingonas. El 1 de julio no se trató del enojo o el miedo, como decían, sino de la unidad
El 1 de julio fue una jornada histórica. No sólo porque Andrés Manuel López Obrador se convirtió en el primer presidente en la historia de la democracia mexicana en lograr una votación de más del 53 por ciento, sino porque ayer se vivió un evento de civilidad sin precedentes. El Chicharito marcó la pauta: había que imaginarnos cosas chingonas. Y ayer pasó algo que tal vez no habíamos imaginado: tuvimos unas elecciones chingonas. Después de que presenciamos el proceso electoral más violento en décadas, en el que murieron asesinados más de 132 políticos, el 1 de julio será recordado como una jornada ejemplar. Los mexicanos salieron a votar desde la madrugada. Algunos hicieron fila durante horas. El resultado final fue un nivel de participación histórico. Sin embargo, lo más sorprendente fue la reacción de la clase política al triunfo de un candidato que durante más de 18 años fue considerado como el anti sistema por excelencia. El primero en conceder el triunfo de López Obrador y de aceptar los resultados fue precisamente José Antonio Meade, el candidato oficialista. Minutos después, Ricardo Anaya, hizo lo propio. Al gesto democrático de los perdedores se sumó la felicitación de personajes que han sido rivales históricos de López Obrador: los ex presidentes Fox y Calderón, el presidente Enrique Peña Nieto, así como  el canciller Luis Videgaray. A Andrés Manuel López Obrador le falta lo más difícil, gobernar. Pero, ayer se hizo historia. México se encaminó a la civilidad y la democracia salió fortalecida porque tuvimos la elección que siempre debimos soñar: una elección chingona.