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18 de Septiembre del 2020

¿Qué significa la recuperación del peso para la política económica de AMLO?

El peso mexicano se ha apreciado 16.78 por ciento frente al dólar desde el 23 de marzo. Para el presidente López Obrador, es una gran noticia. Para el consenso de economistas, no tanto.
El peso mexicano se ha apreciado 16.78 por ciento frente al dólar desde el 23 de marzo, fecha en que el grueso de la economía mexicana comenzó a implementar una cuarentena escalonada. El dato renovó el optimismo en Palacio Nacional. El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo en su conferencia de prensa del jueves 17 de septiembre que la fortaleza relativa del peso es producto de la confianza que los mercados le han conferido a México. Esta postura ha sido severamente criticada por el consenso de economistas, que explican la dinámica de los flujos de capitales del país como una consecuencia eminentemente exógena, atribuida en mayor medida a la expectativa de los miembros del Comité Abierto de la Reserva Federal de Estados Unidos de mantener la tasa de interés de referencia en niveles cercanos a cero al menos hasta 2023. La valoración del mercado de que el banco central más influyente del mundo mantendrá una política monetaria acomodaticia, de estímulo, es ampliamente asociado a una baja en el nivel de aversión al riesgo, lo cual suele traducirse en la entrada de flujos de capital para las economías emergentes. México es particularmente sensible a esta tendencia, dado sus laxos controles de capital y a la fuerte liquidez del peso. Esta tesis contraviene la idea del oficialismo respecto a que la dinámica reciente del tipo de cambio es representativo de una modificación positiva sobre las expectativas de la economía real. Ha sucedido lo contrario: esta semana, la OCDE revisó a la baja la proyección de crecimiento del PIB de México para 2020, de -7.6 por ciento a -10.2 por ciento. Se trata de un movimiento que está en línea con la tendencia de los pronósticos de los economistas del sector privado consultados mensualmente por el Banco de México, que han recortado la perspectiva de expansión de la economía mexicana de manera consistente desde que inició el sexenio de López Obrador. A pesar de ello, el discurso oficial sugiere que, para el gobierno federal, el tipo de cambio representa la variable que mejor resume el desempeño económico del país. En un contexto en el que el PIB registró una contracción anual de alrededor de 18 por ciento en el segundo trimestre de 2020 y en el que la Secretaría de Hacienda presentó el presupuesto más austero del siglo XXI en términos de proporción del PIB, la narrativa de optimismo es cada vez más difícil de sostener, según argumentan analistas consultados por Código Magenta. El cuadro macroeconómico de México está fuertemente presionado por eventos de riesgo como la probable pérdida del grado de inversión. Bank of America estima en su escenario base que esto podría suceder el próximo año. Aunque el peso ha perdido valor frente al dólar de manera constante en el periodo posterior a la crisis global de 2008 (en línea con la tendencia de fortalecimiento del dólar frente a divisas emergentes en este periodo), esto no se ha traducido en episodios de inflación. El tipo de cambio ha actuado como una variable de ajuste que ha aislado exitosamente a la economía real de los choques externos. Esto ha condicionado a la política fiscal mexicana a asumir un rol conservador. En ese sentido, independientemente de las preferencias políticas de la administración en turno, el manejo económico del Estado mexicano ha sido conservador, privilegiando la estabilidad macroeconómica por encima de otros objetivos de política económica. Históricamente, economistas cercanos a López Obrador han sido voceros críticos de esta postura, como es el caso de Gerardo Esquivel, nominado por el presidente para ocupar un lugar en la Junta de gobierno de Banco de México. Paradójicamente, el gobierno de la 4T se ha convertido en un modelo de austeridad fiscal, aún en medio de la recesión más profunda desde la Gran Depresión. La teoría económica sugiere que esta política ha ayudado a mantener el tipo de cambio en niveles que son satisfactorios para López Obrador. Esto, por otro lado, explica la falta de voluntad de Palacio Nacional para cambiar la política económica, de acuerdo a personas cercanas al presidente. En suma, la apreciación del peso es un recordatorio de la disonancia que existe entre el comportamiento circunstancial de los activos financieros mexicanos y el comportamiento de una economía condicionada por el peor colapso económico en una generación.