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06 de Marzo del 2019

El primer año siempre es el peor

¿La economía se está desacelerando con López Obrador? Sí, tal y como ha sucedido en el inicio de gobierno de todos los sexenios de los últimos 25 años

¿La economía se está desacelerando en el primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador?

La respuesta es sí, tal y como ha sucedido en todas las transiciones de gobierno de los últimos 25 años.

En términos de crecimiento, el primer año del sexenio siempre es el peor .

Pasó con el error de diciembre del 94 en el cambio de Carlos Salinas de Gortari a Ernesto Zedillo.

Dijeron que el gobierno saliente había dejado la economía prendida de alfileres, a lo que Pedro Aspe, el Secretario de Hacienda salinista, presuntamente contestó: “¿Y por qué se los quitaron?”

La historia se repitió cuando Fox llegó al poder.

Se enfrentó una recesión en el primer año de gobierno de la alternancia democrática. No importó que, ahora sí, el Secretario de Haciendo, Francisco Gil Díaz, contara con el respaldo de la administración anterior.

Con Felipe Calderón también pasó lo mismo.  La tasa de crecimiento se redujo prácticamente a la mitad en el primer año.

Y con Peña Nieto la desaceleración todavía fue más aguda.

El país creció 1.4 por ciento en el 2013, a pesar de que la economía estaba impulsada por la política de estímulo fiscal que la administración calderonista implementó después de la crisis global de 2008.

La prensa financiera culpó personalmente al Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, por su falta de experiencia para ejercer el gasto público.

Alfredo Coutiño, el director de Moody’s Analytics México, asegura que la “historia dice que habrá desaceleración” en el primer año de gobierno de López Obrador.

De hecho, uno de los argumentos que utilizó Standard and Poor’s para justificar la rebaja en la perspectiva de la calificación crediticia de la deuda soberana del país fue la menor previsión de crecimiento económico.

La agencia espera que la economía crezca 1.8 por ciento en el 2019.

Las señales de desaceleración económica son evidentes, tal como lo fueron en el 2013. La diferencia es que en ese entonces el país estaba inmerso en la narrativa del Mexican Moment y de las reformas estructurales. De acuerdo a Videgaray, el país crecería a tasas de 5 por ciento para fin de sexenio.

Las calificadoras lo creyeron. Utilizaron precisamente el argumento de que las reformas derivarían en mayores tasas de crecimiento y con eso se justificó una calificación crediticia de A3, solo dos escalones debajo del máximo rango posible.

Los datos duros ahí están. Lo que López Obrador necesita es una narrativa.