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29 de Agosto del 2019

En Banxico, ya se habla de recesión

Al menos uno de los integrantes de la Junta de Gobierno del banco central considera que estamos al borde de una contracción económica.

La economía mexicana está al borde de la recesión. Ésta es la conclusión de al menos uno de los miembros de la Junta de Gobierno de Banco de México.

La minuta de la más reciente reunión del órgano colegiado que dirige la política monetaria revela que el banco central está considerando la posibilidad de un escenario de recesión en los siguientes dos trimestres.

La palabra recesión aparece mencionada cinco veces en el documento, lo que representa una desviación del lenguaje matizado y ambiguo que caracteriza a la comunicación de los banqueros centrales.

Desde el jueves a primera hora de la mañana, Alejandro Díaz de León, gobernador de Banco de México, emprendió una gira en medios de comunicación para explicar de la manera más diplomática posible que la desaceleración de la economía mexicana ha sido mayor a la esperada.

El mensaje de Díaz de León surge a partir de la revisión a la baja que hizo el banco central de sus perspectivas de crecimiento del producto interno bruto (PIB) para el 2019. Sin embargo, la reducción de esta proyección a un rango de 0.2 por ciento a 0.7 por ciento es apenas una parte de la historia. No transmite el sentido de alarma que denotan en la minuta algunos integrantes de la Junta de Gobierno de Banco de México.

Uno de los miembros de este comité explicó que mantener la tasa de interés de referencia del banco central en 8.25 por ciento (la Junta de Gobierno determinó reducir la tasa a 8 por ciento, con un solo voto disidente) era injustificable “en un momento en el que la economía está cerca de una recesión”.

Esta percepción no está sustentada en una sola variable. La minuta del banco central exhibe que el riesgo de una recesión es atribuible a diferentes indicadores que no necesariamente están correlacionados, lo que refuerza la hipótesis de una caída del PIB.

Por ejemplo, uno de los integrantes de la Junta de Gobierno cita el indicador de demanda de dinero por motivos transacciones y la pendiente de la curva de rendimiento de los bonos de deuda soberana para afirmara que “la probabilidad de una contracción económica en los próximos dos trimestres ha alcanzado un nivel similar al observado en anteriores caídas significativas del producto”.

Otro integrante hizo notar dos factores que sugieren que la economía se encuentra en “una situación recesiva”: la ampliación de la brecha negativa del producto en los últimos nueve meses y e registro de mínimos históricos en los componentes del Sistema de Indicadores Compuestos Cíclico y Adelantado.

La pérdida de dinamismo económico no es algo nuevo ni coyuntural. El crecimiento desestacionalizado del PIB en los últimos cinco trimestres ha promediado un raquítico 0.04 por ciento.

En ese sentido, los miembros de la Junta de Gobierno de Banco de México diagnostican síntomas y causas vinculados a la que podría ser la peor desaceleración económica en el país en el periodo posterior a la crisis global de 2008.

Uno de ellos es la debilidad de la mayoría de los componentes de la demanda agregada, particularmente del consumo, que, según lo descrito en la minuta, alcanzó un punto de inflexión negativo a finales del año pasado.

El desplome de la inversión, que estuvo estancada desde el 2015 y empezó a caer a mediados del año pasado, también es referido como uno de los factores que mejor resumen la desaceleración económica mexicana. De acuerdo a lo comentado por los funcionarios del banco central, la inversión en el sector de la construcción tocó su menor nivel desde el 2006. De hecho, uno de los integrantes insiste en que el desempeño del IGAE es sintomático de una recesión a nivel industrial.

En la reunión de política monetaria también se habló del retraso en el ejercicio del gasto gubernamental y el costo de oportunidad de mantener la segunda tasa de interés real más alta del mundo entre países de ingreso medio alto (con excepción de Argentina).

El efecto AMLO

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido enfático en respetar la autonomía del Banco de México. Y los miembros de la Junta de Gobierno del banco central le han tomado la palabra.

El ejercicio de esta independencia ha quedado plasmado en las críticas al gobierno federal que han hecho algunos de los miembros del banco central.

El voto disidente de Javier Guzmán Calafell, que optó por mantener la tasa de interés de referencia en su nivel anterior de 8.25 por ciento, se justificó con el argumento de que la incertidumbre ha sido alimentada por la ausencia de un plan fiscal para el 2020, que es uno de los insumos más relevantes para la conducción de la política monetaria.

En el Banco de México también se ha criticado fuertemente el papel del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la creación de un contexto adverso para la inversión. Se cita, específicamente, “la persistencia de un ambiente de incertidumbre que ha impactado a la inversión privada, derivado de las políticas públicas de la nueva administración y de preocupaciones por inseguridad y corrupción”.   

La minuta expresa que tres de cada cuatro analistas consultados por el Banco de México en su encuesta de expectativas económicas del sector privado consideran que éste no es un momento favorable para realizar inversiones. En particular, se hace referencia a dos obstáculos que ha encontrado la iniciativa privada para este propósito: las condiciones económicas internas y los problemas de gobernanza, es decir, la situación política, la ausencia de Estado de Derecho y la inseguridad pública.

Alejandro Díaz de León planteó en las entrevistas a medios de comunicación que existe un entorno complejo e incierto, una desaceleración mayor a la esperada y un balance de riesgos para el crecimiento que continúa sesgado a la baja.

La diplomacia monetaria del gobernador del Banco de México, esconde, no obstante, una sensación alarmista respecto al futuro económico del país en el corto plazo al interior del Banco de México. No es algo menor; se trata de la institución pública con mayor credibilidad en el exterior.