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22 de Enero del 2019

AMLO reta al FMI

¿Quién tiene la razón, los economistas del FMI o AMLO? Los primeros creen que el PIB de México se expandirá 2.1 por ciento en 2019. El segundo, que la economía mexicana superará todas las expectativas del sector privado y organismos multialterales
Primero corrigió a Bank of America Merrill Lynch. Después, al Fondo Monetario Internacional (FMI). Andrés Manuel López Obrador cree que la economía mexicana va a exceder las expectativas de crecimiento de prácticamente todo el mercado de predicciones del sector privado. La apuesta del Presidente es arriesgada: la actividad económica del país se encuentra en una fase avanzada del ciclo de negocios y las expectativas de inversión privada son poco alentadoras. La transición gubernamental y la estrecha posibilidad de que el T-MEC no sea ratificado por el Congreso de Estados Unidos mantienen un velo de incertidumbre sobre las perspectivas económicas del país. El lunes, el FMI revisó a la baja sus proyecciones de crecimiento para la economía global. Eso incluyó un recorte al pronóstico de expansión del PIB de México para 2019 de 2.5 por ciento a 2.1. El ajuste a la baja para la economía nacional en 2020 fue aún más dramático: de 2.7 por ciento a 2.1 por ciento. Esta tasa de crecimiento se encuentra en línea con el mediocre comportamiento de la economía mexicana en los últimos treinta años, periodo en el que promedia un avance de 2.2 por ciento anual. López Obrador ha sido uno de los críticos más visibles de esta condición de estancamiento estructural. En campaña, el ahora Presidente prometió que durante su sexenio el país alcanzaría tasas de crecimiento de 4 por ciento anual. A principios del sexenio pasado, en el contexto del llamado Mexican Moment y las reformas estructurales, el entonces Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, hizo una promesa similar: México va a crecer a tasas de 5 por ciento anual. Huelga decir, que el gobierno del que formó parte fracasó estrepitosamente en este sentido. El consenso de analistas augura que lo mismo podría sucederle a López Obrador. Sin embargo, el Presidente es optimista. Su postura frente al ajuste de proyecciones del FMI es a la defensiva: “Es mucho mejor que el Fondo Monetario Internacional diga que el crecimiento va a ser de dos puntos porque así los vamos a sorprender, va a crecer más la economía, va a fallar su pronóstico, lo digo de manera respetuosa”, explicó el mandatario en la conferencia matutina. Sin embargo, los riesgos para México son mayores frente a la amenaza de una recesión en Estados Unidos, de donde depende en gran medida la actividad exportadora del país, que es el motor económico. Para México, el riesgo de una desaceleración es latente. El indicador de probabilidad de recesión de la Reserva Federal de Estados Unidos ha crecido 10 puntos porecentuales en los últimos doce meses. La economía mexicana es altamente dependiente de un sector externo que exporta 80 por ciento de sus bienes y servicios al mercado estadounidense. En el campo político, López Obrador ha excedido con creces las expectativas de sus críticos. En el terreno económico, la situación es diferente: no depende de él.