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22 de Septiembre del 2020

Standard and Poor’s: Pemex es el mayor riesgo fiscal de México

“La perspectiva negativa (de la calificación crediticia del soberano) refleja varios riesgos y presiones fiscales, incluidos los relacionados con Pemex y las limitaciones planteadas por una base baja de impuestos no petroleros”, aseguró Lisa Schinneller, directora gerente de renta fija para América en Standard and Poor’s.
Pemex representa el reto más importante para el país en materia de finanzas públicas. Standard and Poor’s considera que la compañía es el principal foco de riesgo fiscal para México y que podría arrastrar al gobierno federal a un escenario de pérdida de grado de inversión. “La perspectiva negativa (de la calificación crediticia del soberano) refleja varios riesgos y presiones fiscales, incluidos los relacionados con Pemex y las limitaciones planteadas por una base baja de impuestos no petroleros”, aseguró Lisa Schinneller, directora gerente de renta fija para América en Standard and Poor’s. De acuerdo a cifras de la Secretaría de Hacienda, los ingresos petroleros del gobierno federal financian menos del 15 por ciento del presupuesto del sector público. En el momento cumbre del boom petrolero de la década anterior, la cifra comparable era de 40 por ciento. México recauda apenas 14 puntos del PIB, menos de la mitad que el promedio de los países miembros de la OCDE, según estimaciones de este organismo multilateral. La cifra incluso se ubica debajo de la media de otros países de América Latina. La caída constante en el nivel de producción petrolera y el creciente pasivo de Pemex, que rebasa los 107 mil millones de dólares, han convertido a la empresa productiva del Estado en una carga fiscal significativa. Descontando el apoyo implícito del gobierno federal, la calificación de la petrolera está ubicada en el espectro de bono basura, con un nivel crediticio comparable al de Petróleos de Venezuela. Datos recopilados por BBVA Research muestran que el 22 por ciento de la deuda mexicana, pública y privada, que se vence en los próximos 18 meses corresponde a bonos de Pemex. Desde 2016, el gobierno federal ha inyectado capital fresco a la empresa productiva del Estado para refinanciar deuda o capitalizar proyectos estratégicos. Esta política consume una parte creciente del gasto programable en un momento en el que la administración de Andrés Manuel López Obrador está implementando un riguroso programa de austeridad.