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02 de Abril del 2019

¿Por qué no fuimos grandes?

Ante América y Cruz Azul, Tigres y Rayados perdieron la oportunidad de demostrar que están a altura de los equipos capitalinos; si quieres que los demás crean que eres grande, empieza por creértelo tú
En el futbol de cualquier país considerarse equipo grande implica responsabilidades. Tigres y Rayados desde hace tiempo que reclaman un lugar entre los llamados equipos grandes del futbol mexicano. Pero qué pasa cuando reclamas una grandeza que no estás dispuesto a asumir en la cancha. Porque no estás dispuesto a buscar el título en todos los torneos que disputas y tampoco a ir siempre al frente en busca de la victoria sin importar el rival ni el escenario. Porque los Tigres se plantaron en el Estadio Azteca para enfrentar al América con un futbol tímido, sin intensidad, sin profundidad. Las Águilas ganaron 3-0, pero pudieron hacerlo por 4 ó 5 goles. Y en el Estadio BBVA, los Rayados ganaban 2-0 al Cruz Azul, pero decidieron echarse atrás, pese a jugar de local, para cuidar el resultado e intentar matar en el contragolpe. Pero la poca ambición les costó caro, porque la Máquina terminó empatándoles el partido 2-2. No es la primera vez que el técnico del Monterrey, Diego Alonso, decide adoptar esa postura precavida, por lo que la prensa y la afición lo despidieron al término del partido con un fuerte abucheo. Los duelos del fin de semana entre regios y capitalinos representaban mucho más que enfrentamientos entre equipos de dos zonas geográficas del País. Era la oportunidad de Tigres y Rayados de dar un golpe en la mesa para demostrar que realmente son los nuevos equipos grandes del futbol mexicano. En México, como en Argentina, como en España, Italia, Portugal u Holanda, los equipos grandes saben que tienen un doble compromiso de manera permanente. El primero de ellos es ganar títulos, es decir torneo al que entran, llámese Liga, Copa, torneos internacionales, están obligados a echar toda la carne al asador en busca del campeonato. Ese el primer gran compromiso de un equipo grande. El segundo gran compromiso tiene que ver con la forma, porque un equipo grande juega a ganar todos sus partidos, no puede darse el lujo de echarse atrás, de cuidar el resultado, de especular, de dar sensación de tenerle miedo al rival o al escenario, y menos de festejar un empate. En ese sentido, los números dicen que Cruz Azul y Pumas, cada vez son menos grandes, pero Tigres y Rayados, en cambio, no se animan a hablarles de tú a tú a los equipos de más convocatoria. Daniel Passarella, ex técnico de los Rayados, consiguió el título del Clausura 2003, con lo que para muchos no sólo comenzó la época dorada del Monterrey, sino que además representó el despertar del futbol regio, porque obligó a los Tigres a no quedarse atrás. Passarella puso un ejemplo de cómo era la mentalidad del Monterrey cuando llegó, y por qué tuvieron que hacer algo para cambiarla. Recuerda que una vez iban ganando 5-2 al Santos, y el equipo lagunero les terminó empatando 5-5. Al llegar al vestidor, la directiva celebraba el gran espectáculo que habían dado, pero Passarella estaba que echaba lumbre de la molestia. “Pensé, estos están locos, me están diciendo qué juego hemos visto, yo me quería morir, es otro el pensamiento de la gente de acá con el pensamiento de la gente de Argentina”, expresó. Hoy, poco a poco se ha ido cambiando la mentalidad, pero aún falta mucho camino por recorrer. Los equipos regios, Tigres y Rayados, en los últimos 15 años han ganado cuatro y tres títulos de Liga, respectivamente, pisan muy fuerte en Concacaf y los felinos se quedaron por falta de mentalidad sin ganar la Copa Libertadores, y cada vez atraen a más aficionados, pero eso no basta. También los regios poseen los planteles más poderosos del futbol mexicano, pero la mística, la ambición, no se compra con dinero, eso es una cuestión cultural, de mentalidad. ¿Quieres ser grande? Asume las obligaciones y las críticas que recibe un equipo grande. Para ser grande también hay que parecer grande.