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26 de Mayo del 2020

Mazatlán, ¿otra plaza al fracaso?

La historia indica que los cambios de nombre y plaza para los equipos de la Liga MX no son buenos, pues terminan descendiendo o desapareciendo del máximo circuito
La inminente mudanza de la franquicia de Monarcas Morelia a Mazatlán hace recordar a otras que han existido en la historia de la Liga… pero que comúnmente están destinadas al fracaso. Y es que para los dueños del futbol mexicano, acostumbrados a cambiar de nombres y de sedes sus franquicias, hay algo que olvidan: el arraigo. Esta etiqueta es lo que ha determinado el éxito o fracaso de un equipo en determinado lugar, por lo que para el nuevo equipo de Mazatlán representará un reto importante. Uno de los casos más de sonados de la era moderna y claro ejemplo de que no funcionó, fue el de los Colibríes de Cuernavaca. En diciembre de 2002, el Atlético Celaya se mudó a tierra morelenses, pero el equipo descendió de categoría al término del torneo de Clausura 2003. Otro ejemplo fue el Atlante, equipo que si bien no cambió de nombre, en 2007 se mudó de la Ciudad de México a Cancún en busca de mayor arraigo. El primer torneo fue de ensueño, al lograr el último campeonato de Liga en su historia en diciembre de ese mismo año. Pero poco a poco los éxitos del equipo se fueron diluyendo hasta que la afición se ausentara del estadio Andrés Quintana Roo y en 2014 la franquicia descendió.