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08 de Febrero del 2019

La maldición sudamericana

Al futbol del cono sur lo sigue la tragedia, pues una serie de eventos desafortunados lo han empañado al menos en los últimos tres años
No conforme con la violencia en los estadios, los escándalos de corrupción y los bajos recursos de la mayoría de sus equipos agremiados, al futbol sudamericano le persigue el infortunio. El incendio acontecido la madrugada de este viernes en las instalaciones del Club Flamengo de Brasil, que cobró la vida de 10 personas, se une a una serie de eventos desafortunados sucedidos en menos de tres años. Y es que apenas el balompié asimilaba la tragedia del jugador argentino Emiliano Sala, tras confirmarse que la identidad del cadáver rescatado en los restos de la avioneta, situada al fondo del Canal de la Mancha, se trataba del delantero pampero de 28 años. Una historia que conmocionó al mundo debido a la naturaleza del hecho, pero más por el ejemplo de vida que representó su protagonista: como la mayoría de los jóvenes sudamericanos, emigró de adolescente hacia Europa para abrirse paso en el profesionalismo. Emiliano debutó muy lejos de su tierra, en 2011, en Burdeos y hasta 2018 se desempeñó en clubes galos, cuando el Nantes decidió venderlo al Cardiff y Sala, al momento de sobrevolar hacia su nuevo destino, cayó al mar junto a la avioneta que lo transportaba el pasado 21 de enero. El hambre y las ganas de trascender fueron truncados en el jugador de 28 años, así como las ilusiones de los juveniles del Flamengo. Considerado uno de los clubes más grande del futbol amazónico, el fuego consumió los dormitorios de los chicos mientras descansaban, soñando, quizás, con llegar a la Primera División. Hasta el momento se desconocen las causas del incidente, el cual cobró la vida de cuatro jóvenes entre 15 y 17 años, con un futuro promisorio y asiduos a las convocatorias de las selecciones menores de Brasil, como el portero Christian Esmerio. De nueva cuenta el futbol brasileño volvió a ser la noticia por una tragedia, como la de noviembre 2016, cuando el equipo Chapecoense perdió a 19 de sus jugadores, más el staff técnico, al precipitarse el avión que los trasladaba a Medellín, Colombia, para jugar la Final de la Copa Sudamericana. En total fueron 72 víctimas entre futbolistas, personal administrativo y periodistas que hacían el viaje, en el cual sólo sobrevivieron tres jugadores, un reportero y dos tripulantes más. Justo a principios de ese año, otro equipo sudamericano se quedó a expensas de otra desgracia: el Club Atlético Huracán de Argentina. El 10 de febrero de 2016, el autobús que lo trasladaba camino al aeropuerto en Venezuela, después de un partido por la Copa Libertadores, se volcó, quedando lesionados cuatro jugadores, quienes se perdieron el resto de la competición. Esta ha sido la realidad del futbol sudamericano, en el que el infortunio los ha perseguido los últimos meses.