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13 de Mayo del 2019

La lucha libre pierde otra caída

La muerte de Silver King reabre el debate si la lucha libre mexicana es un deporte que no está preparado para situaciones de emergencia
¿Se pudo haber hecho algo más?, ¿pudo Silver King haber aguantado hasta llegar a un hospital? Las preguntas siguen en el aire luego de ver cómo César Cuauhtémoc González Barrón, nombre del luchador mexicano, sufría un infarto y nadie lo atendía sobre el ring. Esta muerte se suma a la de otros gladiadores que salen a dar un espectáculo deportivo pero no suelen tener un gran respaldo médico que les permita recibir atención adecuada rápidamente. En 2015, Perro Aguayo Jr falleció debido a un paro cardiaco, el cual se originó después de haberse roto tres vértebras mientras peleaba en Tijuana. Al igual que en el caso de Silver King, se criticó la falta de respuesta de los equipo médicos, quienes tuvieron que improvisar una camilla ante la falta de equipo para encarar una situación seria. El caso del hijo del Perro Aguayo se suponía era un punto y aparte, que los luchadores recibirían una mejor atención para que hubiera una rápida respuesta para ayudar a alguien que estuviera en problemas, pero parece que es así. La pelea donde murió Silver King debido a un infarto, se realizó en Londres, pero nadie previno incidentes graves y quedó de manifiesto que ni el réferi ni los compañeros del luchador, sabían cómo reaccionar ante este caso. Uno de los grandes deportes mexicanos que es reconocido a nivel mundial, aún tiene muchas carencias y falta de garantías para proteger a los protagonistas, quienes literalmente salen a arriesgar su vida cuando suben al encordado.