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11 de Febrero del 2019

La caverna argentina

La violencia del futbol en aquel país ya no sólo se da entre aficiones, sino también de los fanáticos contra los jugadores
El futbol argentino volvió a dar la nota este fin de semana, para variar, debido a la violencia. De la histórica barbarie entre aficionados, ahora traspasa las tribunas y se interna hacia la cancha, donde las víctimas son los jugadores. Este domingo, durante el clásico de la ciudad de Rosario, jugado entre Newells Old Boys y Rosario Central, éste segundo equipo se llevó una sorpresa al ingresar a sus vestidores: alguien arrojó amoniaco en polvo y también cenizas. El nauseabundo hedor hizo que jugadores y parte del staff de Central padecieran náuseas, en una auténtica guerra sucia que se unió a otros eventos desafortunados donde los hinchas la toman contra los jugadores de algún equipo contrario… o a veces hasta contra los de su propio club.

APEDREAN A BOCA

Por todos fue conocido el incidente que protagonizaron aficionados de River contra el autobús de Boca Juniors en la víspera de la Final de vuelta por la Copa Libertadores 2018 en noviembre pasado. El partido tuvo que ser pospuesto y llevado a una cancha neutral: el estadio Santiago Bernabéu.

GAS PIMIENTA

Hace casi cuatro años, en un Boca-River de los octavos de final por la Copa Libertadores del 2015, los hinchas Xeneizes lanzaron gas pimienta (lacrimógeno) al término del primer tiempo del encuentro. El juego fue suspendido y la eliminatoria, que estaba en favor del River Plate por 1-0, fue dado por terminada.

GOLPEAN A JUGADORES

En junio del 2011, cuando River Plate jugaba un partido de promoción por no descender en la cancha del Club Belgrano, en la provincia de Córdoba, dos aficionados de la ‘Banda Roja’ cruzaron el alambrado del estadio para meterse al campo y exigir, con golpes, más actitud a sus jugadores. El partido se encontraba 2-0, favorable a Belgrano que un partido de vuelta terminó por descender al River Plate.

SUSPENDEN JUEGO

En otro afamado Clásico local, el Independiente-Racing de Avellaneda, efectuado en noviembre del 2006, hinchas de Racing lanzaron piedras al campo para suspender el partido cuyo equipo perdía 2-0. El árbitro central, Horacio Elizondo, dio por concluido el partido a 10 minutos del final, mientras los aficionados radicales del equipo visitante se enfrentaban en una batalla campal con la policía.