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28 de Junio del 2019

Óscar y Valeria: Sin permiso para vivir

A una semana de la fotografía tomada por la periodista Julia Le Duc, mi cabeza no deja de pensar en la grave situación migratoria que enfrentan México y Estados Unidos. No es posible que @realDonaldTrump y #lopezobrador_ lleven acabo acuerdos políticos que van directamente en contra de la vida. ¿Migrantes como Óscar y Valeria deben tener permiso para entrar? ¿Y quién dio el permiso para quitarles la vida? Aquí mi editorial. Óscar y Valeria: Sin permiso para vivir
No dejo de pensar en Valeria. No dejo de pensar en María. La primera es la niña salvadoreña de año y medio que abrazó fuertemente a su papá minutos antes de morir al querer cruzar el Río Bravo. La segunda es mi hija, la más pequeña, de casi la misma edad, abrazada a mí minutos antes de dormir. Mientras veo dormir a mi hija, mi mente no deja de pensar en la horrible imagen que circuló toda esta semana en redes sociales. La fotografía tomada por la periodista Julia Le Duc, en donde Valeria, con un short rojo y el pañal lleno de agua está boca abajo ya sin vida junto a su difunto padre. Y es que hace dos meses que Óscar Alberto Martínez y Tania Vanessa Ávalos junto a su hija Valeria decidieron salir de El Salvador para emprender el famoso sueño americano. Querían comprar su propia casa, según dijo la madre a algunos medios salvadoreños. Querían darle mejor vida a su hija Valeria, pero nunca se imaginaron el alto costo para llegar a alcanzar ese sueño. Óscar dejó la pizzería en donde trabajaba, tomó sus maletas y se llevó a su familia a México para de ahí pasar a Estados Unidos. Pero en México estuvo más de lo pensado pues no contaba con las políticas y los acuerdos acordados por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump y el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por el tema arancelario. La desesperación lo abrumó. Y al ver pasar las semanas decidieron pedir asilo en Estados Unidos, pero el proceso aun sería muy lento pues había más familias por delante. Y fue entonces que el papá de Valeria en un acto de desesperación decidió cruzar el río junto a su esposa, su hija y un sobrino de su esposa. Comenzó por ayudar a cruzar a Tania Vanessa mientras que Valeria esperaba en una orilla del río, pero al ver que su papá se alejaba la niña se lanzó. Y es que a temprana edad los niños nos ven como su manto de seguridad. No hay lugar más seguro que los brazos de mamá o papá. Sea cual sea la situación. Si lloran de hambre, cansancio, frío o calor, si quieren dormir o quieren despertar, siempre voltean hacia nosotros o se lanzan hacia nosotros sin pensarlo. Como se lanzó Valeria al sentirse insegura esperando a su papá a la orilla del río mientras él iba por su mamá. Valeria se arrojó al monstruo de agua que divide México de Estados Unidos solo para estar en brazos de lo supuestamente seguro. Ella solo quería los brazos de su papá. Y su papá reaccionó y trató de salvarla a contra corriente, la metió dentro de su camiseta negra para protegerla. Pero el monstruo de agua los revolcó. Y de pronto el famoso sueño americano quedó lejos, del otro lado del río. Como quedó la mamá de Valeria, Vanessa Ávalos, quien relató para algunos medios cómo veía a su esposo y a su hija nadar contra corriente. “Mi esposo Óscar iba por delante cargando a la niña, yo iba detrás de ellos a una distancia como de un metro sobre los hombros de Milton cargando solo una bolsa café colgada y unos papeles personales en bolsa color azul”, según relató al Ministerio. Tanto el papá de Valeria como Valeria se convirtieron en una estadística más. Ambos murieron ahogados. Según el U.S Border Patrol de 2015 a 2017 han habido 283 muertes y 2,664 rescates en tan solo el sector del Río Bravo o Río Grande como lo llaman en Estados Unidos. Y es que con tan solo hablar de esto es que algo anda mal. Nivel grave. Porque grave es que no veamos más allá de las posibles diferencias que tengan Estados Unidos y México. Porque grave es que para frenar los aranceles, los presidentes de México y Estados Unidos estén acordando en contra de la humanidad. Porque en esto se refleja claramente que el arancel vale más que la vida. Y como bien tuiteó esta semana la directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara Rosas “las trágicas imágenes de los cuerpos sin vida de un padre salvadoreño y su pequeña hija en el Río Bravo, en un intento por cruzar la frontera de México-EEUU son el retrato de las fallidas políticas de @realDonaldTrump y @lopezobrador, de querer parar el flujo con la fuerza militar”. Grave es que lo humano se vuelva inhumano. Insensible. Una niña abrazando a punto de morir, en lugar de abrazar a punto de dormir (como debe estar una niña a su edad… en paz.) Como mamá siento el dolor de Tania Vanessa. Perdió a su esposo y a su hija en un mismo día, sin permiso. Perdió la esperanza de darle una vida mejor a Valeria. Perdió el sentido de porqué abandonó El Salvador desde hace meses. ¿Y todo para qué? Para que sus vidas fueran robadas. Para que Valeria ya no pudiera soñar. Para que ella y Óscar ya no pudieran vivir el famoso sueño americano. ¿Migrantes como ellos deben tener permiso para entrar? ¿Y quién dio el permiso para quitarles la vida?