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08 de Mayo del 2020

Mentes suicidas: NO estamos bien

Los suicidios de Lorna Breen y de tres médicos rusos evidencian la lucha diaria por mantenernos a flote en esta pandemia que rebasa a los doctores de primera línea.
Cada uno de nosotros estamos haciendo lo mejor que podemos. Con nuestras familias, en nuestro trabajo, con nosotros mismos. Pero la lucha diaria por mantenernos a flote en medio de esta pandemia nos rebasa. Ya no solo morimos por el virus sino por lo que se vive y se siente a causa del temible Covid19. Y es que no solo los pacientes contagiados por Covid19 enfrentan la muerte sino los doctores a los que llaman “segundas víctimas” pues su vida pende de un hilo al no saber como manejar el estrés ante dicha pandemia. Los “frontline doctors” o doctores de primera fila se están quitando la vida al ver la batalla perdida con el enemigo. Una clara señal de que no estamos bien. No estamos bien porque queremos seguir el mismo ritmo, cuando la vida ha cambiado. No estamos bien porque anteponemos el deber ser por el estar bien. Apenas la semana pasada Lorna Breen, directora de emergencias del hospital presbiteriano de Nueva York aguantó hasta quitarse la vida. Breen, quien también contrajo Covid19 y se recuperó enseguida para atender a sus pacientes, no quiso descansar ni un minuto pues debía estar al pie del cañón en la sala de emergencias, la cual dijo era un Armagedón. Breen no paraba. Los turnos de 12 horas no eran suficientes para salvar las vidas que se perdían. Y aunque su mente no podía más, ella seguía, hasta que le llamó a su hermana y le dijo que no podía pararse de una silla. Lo que no se daba cuenta Breen es que en ese momento era más importante tratarse a ella misma que al paciente. Y que debía buscar una solución para salvarse. Pero aunque los familiares de Breen intentaron ayudarla su mente acabó por hacerle una jugada mortal. Se quitó la vida a sus 49 años. También esta semana tres doctores rusos se lanzaron de las ventanas de los hospitales en donde trabajan largas jornadas salvando vidas. Dos de ellos murieron y el único sobreviviente se encuentra en una cama de hospital en condiciones críticas. Se presume que uno de los doctores que murió exageró sus jornadas de trabajo. Y aunque dio positivo al Covid19 fue forzado a seguir atendiendo a sus pacientes. Complicado ciertamente. Preocupante sin duda. La incertidumbre por el coronavirus juega con nuestra cabeza. No sabemos cuando saldremos de este encierro no solo físico sino mental causado por razones de salubridad que ha deteriorado no solo a la salud y a la economía sino a la salud mental del ser humano. Y no solo la de los doctores en primeras filas sino a la población en general. NO estamos bien. Por qué estiramos hasta matarnos.