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12 de Junio del 2020

#ConTaconesEntreLegos | Mamá no sé si quiero ser policía

"Quiero ser policía de grande". Hoy en 2020 es una frase que niños y jóvenes pensarán dos veces. Y más después de lo sucedido con George Floyd en Minneapolis y con Giovanni López en Jalisco. Y ni se diga con los que libremente protestan en las calles. En estos días portar uniforme no significa protección sino violencia.
Hace unos días mientras escuchaba las noticias uno de mis hijos me preguntó:  "Mamá por qué los policías ya no son buenos sino malos". Me quedé helada. No supe que contestar. Y es que aunque unos tantos aún sirven para proteger, la realidad sobre la fuerza policial y militar en las calles de Estados Unidos y México dista mucho de aquella imagen en donde dicha autoridad protegía las calles y salvaba vidas.  Hoy ser policía significa todo lo contrario gracias a Derek Chauvin y sus compañeros en el caso de George Floyd y a los tres policías de Ixtlahuacán de los Membrillos en el caso de Giovanni López. Se lanzaron directamente a la yugular del ser humano. Mancharon su uniforme. De racismo. De odio. De ignorancia. Jugaron con la paz del ciudadano. Su poder llegó a matar. Y la ira se desató. Se manifestó en la calle y en las redes sociales. #BlackLivesMatter y #JusticiaParaGiovanni. Pero aun así se creyeron intocables otros tantos uniformados. Y violentaron la libertad de las calles. Caminaron sobre el poder y con desorden. En el caso de México. Mientras que en Estados Unidos los demócratas se vieron orillados a presenter este pasado lunes un proyecto de ley con el fin de detener la violencia policial y detectar patrones de abuso de fuerza. Y es que no basta con salir a pronunciarse en contra de la brutalidad de los uniformados. ¿Pero que no entienden? La violencia no se elimina con violencia. La policía no debe estar sobre la ley pues sino no hay orden. Ni confianza.  "Mamá no sé si quiero ser policía cuando crezca."