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09 de Agosto del 2019

Trumplandia: Donde los sueños (pesadillas) se hacen realidad

Las políticas migratorias y de control de armas de @realDonaldTrump alejan el sueño americano incluso para los norteamericanos. Bienvenidos a Trumplandia
Las políticas migratorias y de control de armas que lleva el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rompen abruptamente con la niñez y adolescencia de los jóvenes no solamente migrantes sino también estadounidenses. Las repercusiones ideológicas trumpistas están orillando a que las nuevas generaciones crezcan sin una brújula familiar, sin valores básicos, sin seguridad emocional y con ideas mal concebidas de una supremacía blanca en el poder. El sueño americano está muy lejos de convertirse en una realidad incluso para los propios estadounidenses. Bienvenidos a Trumplandia en donde los sueños o mejor dicho las pesadillas se hacen realidad. Soñar. Una palabra que mueve montañas. Porque sin soñar ¿en dónde estaríamos parados? Como decía Walt Disney: “Todo empieza con un sueño. Suéñalo y podrás lograrlo”. Bueno, al menos esa definición de sueño aplica en Disneylandia, no estoy muy segura que en Trumplandia. Porque hoy los niños y jóvenes migrantes que intentaron cruzar la frontera entre México y Estados Unidos (2,000 detenidos por día) sueñan por vivir una vida mejor que la que vivían en sus países en centros de detención con condiciones muy precarias. Lejos de su familia, sin cosas básicas de supervivencia como pasta de dientes, jabón y agua, ya ni se diga cobijo emocional. Y los que tienen “la suerte” de haber cruzado y vivir en suelo americano siguen soñando por esa vida que se les prometió. Porque hoy vivir “él sueño americano” tiene un alto precio, y ese alto precio no es solo el seguir buscando chamba o reunirse con algún familiar. La moneda de cambio en Trumplandia es estar en una tienda Walmart a plena luz del día, comprando útiles escolares para tus hijos, con un bebé de 2 meses en tus brazos y de un momento a otro caerte encima de él (sin vida ya) porque a otro joven con un sueño muy distinto al tuyo decidió tomar un arma y disparar a quema ropa. Eso aquí y en cualquier parte del mundo no es un sueño sino una pesadilla. Un sueño distorsionado, motivado por el propio líder de la nación americana. Porque para Patrick Wood Crusius con tan solo 21 años de edad su sueño se basaba en planificar en tan solo un mes una de las peores masacres de la historia de Estados Unidos y así matar a 22 personas y herir a otras 23. Quería sumar más personas muertas por masacres en Estados Unidos y dejar a un lado el número total de alrededor de 60. Se necesita mucho odio embotellado y un ídolo a quien seguir para llegar a ese punto. Un ídolo que se conoce por frases racistas y misóginas. Un ídolo que ha utilizado tanto la palabra “invasión” de los mexicanos en sus discursos que hasta el propio Crusius lo repitió en su manifiesto. El disque sueño de un joven como Crusius fue alimentado claramente por la ideología de supremacía blanca que hoy promueve el propio Trump, tan así, que en el manifiesto que publicó antes de tan terrible atrocidad subrayó: “este ataque es en respuesta a la invasión mexicana de Texas”. Mismas palabras que Trump utilizó en uno de sus discursos en junio pasado cuando hablaba de aranceles “ese país (refiriéndose a México) debe detener la invasión de migrantes”. Trump claramente está dejando de lado lo más importante, las futuras generaciones. Porque de nada sirve que se reformen las políticas migratorias y de control de armas si los jóvenes están rotos emocionalmente, sin lazos familiares en los centros de detención mientras que otros están siguiendo tintes de los discursos trumpistas causando quiebres irreparables en la sociedad. Niños y adolescentes que mueren en centros de detención migratorios, niños y adolescentes que mueren en masacres como la del sábado en El Paso Texas y Dayton Ohio, niños y adolescentes que pagan con la vida de sus padres pues quedan huérfanos también, jóvenes estadounidenses que creen que al activar un arma de fuego se convierten en héroes de su nación, pero al contrario, tal vez mueran en la silla eléctrica. Todos persiguen un sueño, aunque ese sueño no sea igual para todos y para unos sea causar literalmente una pesadilla. Todo niño y joven sueña con Disneylandia pero Trumplandia está muy lejos de esa magia prometida.