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03 de Septiembre del 2020

En pagar impuestos, primero los pobres

En México, el gravamen aplicado a los productos no saludables es, básicamente, un impuesto a los pobres. Y eso Hugo López-Gatell no lo dice.
El subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, aseguró que los impuestos para los productos no saludables tienen el propósito de disuadir el consumo de un producto no benéfico para la salud. Pero lo que el subsecretario no dijo es que, por experiencia se sabe que en México el gravamen aplicado a esos productos es, básicamente, un impuesto a los pobres, y además, ni cumple con el objetivo de disminuir el consumo, ni hay claridad sobre el destino de los recursos recaudados. Basta con regresar un poco el tiempo al 2014, cuando se implementó el IEPS a bebidas azucaradas por el monto de un peso por litro. De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en el acumulado de 2014 al primer semestre de 2018 se recaudaron 98,708.6 millones de pesos por el impuesto a bebidas endulzadas. Dinero que, evidentemente no se invirtió en salud, pues uno de los argumentos del subsecretario sobre el elevado número de muertes en el país es que existe un “deteriorado sistema de salud”. El sistema de salud no ha crecido a la velocidad necesaria respecto al crecimiento de la población, aseguró, el deterioro de las instalaciones por falta de servicio debido a la dispersión en otras cosas del dinero que debería ser destinado a ello. Es decir, que el dinero recaudado por el impuesto no se destinó a mejorar el precario sistema de salud del país. Pero, tampoco cumplió el supuesto objetivo principal que es disminuir los índices de obesidad y sobrepeso. De acuerdo con datos del Inegi, la obesidad en México pasó de 71.3 a 75.2% entre 2012 y 2018. Por si fuera poco, la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas (ANPRAC aseguró que de acuerdo a estudios presentados por reconocidas instituciones académicas, el 57 % de lo recaudado en ese tipo de impuestos lo han pagado los mexicanos con menos recursos. Y aunque el subsecretario insiste en desestimar los argumentos de quienes aseguran que este impuesto nos llevará a una regresividad en economía, lo cierto es que la historia confirma que esa estrategia no progresa. Entonces ¿a quién beneficia la propuesta?