7 de enero 2026
Comunidad
Ajustan jurisdicción para avanzar en el proyecto del Estadio Tigres UANL
Con trámites destrabados y revisiones en marcha, el nuevo estadio de Tigres entra en una fase clave. El rector de la UANL asegura que el proyecto no está detenido
Por Redacción Magenta
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El proyecto del nuevo estadio de los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) dio un paso clave en su ruta administrativa, luego de que el gobierno estatal formalizara la redefinición de límites territoriales entre Monterrey y San Nicolás de los Garza, una medida que busca destrabar los procesos legales y acelerar el desarrollo del futuro recinto deportivo.
A través de un decreto publicado en el Periódico Oficial del Estado, se estableció que un polígono estratégico de alrededor de 33 mil metros cuadrados pase de la jurisdicción de Monterrey a la de San Nicolás. La decisión permitirá concentrar los trámites bajo una sola autoridad municipal, evitando duplicidades en permisos, reglamentos de construcción y gestiones catastrales que durante meses habían ralentizado el proyecto.
La zona se localiza a un costado del actual Estadio Universitario, en un punto considerado estratégico por su conectividad y cercanía con infraestructura militar y vial. Con la publicación del decreto, el estado notificó a instancias como el Instituto Registral y Catastral, el INEGI y el INE para la actualización de registros y cartografía oficial, un paso indispensable para dar certeza jurídica al terreno donde se proyecta el nuevo inmueble.
Este avance administrativo también tiene antecedentes clave en la ruta institucional del proyecto. En diciembre de 2025, el rector de la UANL, Santos Guzmán López, presentó formalmente ante el gobierno estatal la solicitud de donación del predio destinado al nuevo estadio, trámite que activó el proceso legal y técnico que hoy comienza a destrabarse.
A partir de ese planteamiento, se aceleraron las mesas de trabajo entre el Ejecutivo, los municipios involucrados y el Congreso local, lo que derivó en la redefinición territorial publicada recientemente y en la construcción de un marco jurídico más claro para que el proyecto continúe su desarrollo, ahora con la participación de distintos actores públicos y privados más allá de la universidad.
Más allá del ámbito deportivo, el nuevo estadio representa una obra de alto impacto urbano y económico para el área metropolitana. Autoridades estatales y municipales coinciden en que un recinto de esta magnitud implica generación de empleo, atracción de inversión y reconfiguración de la movilidad en su entorno inmediato.
Aunque aún restan estudios técnicos, permisos finales y definiciones de diseño, la eliminación de los obstáculos administrativos marca uno de los avances más relevantes en años para un proyecto largamente esperado por la afición felina y por la comunidad universitaria.