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30 de agosto 2025

28 de noviembre 2022

¡Que alguien me explique!

A marchas forzadas

Lo que la Marcha del Desagravio exhibió ayer domingo fue un gobierno sin organización, sin estrategia, un gobierno cuenta-cuentos que está adelantando su cierre a marchas forzadas

Por Ramón Alberto Garza

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Desordenada, sin estrategia, con pleitos entre las tribus por salir en la foto, con desfile de “corcholatas 2024”, con líderes empresariales y financieros que fueron para la foto con un árbitro que permanentemente los ataca y que solo usa el silbato para favorecer a uno de los equipos.

No, no estamos haciendo una radiografía del gobierno de la Cuarta Transformación, ni de Morena.

La descripción es de la Marcha del Desagravio organizada -o desorganizada- por el gobierno en disfunciones para avalar su propuesta de reformas al INE, primero, y para festejar los logros de cuatro años del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Definitivamente no fue “como las de antes”. Esta marcha fue burda, con un acarreo más que evidente, sin escrúpulos, con la torta a flor de labio y la promoción descarada de las tres corcholatas de Morena, en un piso disparejo que -una vez más- privilegió a Claudia Sheinbaum.

¿De verdad, el inquilino de Palacio Nacional se cree el cuento de que esos miles de acarreados por cuota desde todas las latitudes de México, impuesta a cada uno de los 22 gobernadores y gobernadoras de Morena, son espontáneos en brindarle su apoyo incondicional?

¿Cuánto costó cada uno de los acarreados, tanto en traslados como en alimentación y en algunos casos con dádivas económicas de por medio? ¿Quién pagó?

A lo que asistimos ayer fue a una Marcha de Estado, con todo el poder del gobierno en turno, con toda la cartera abierta de los impuestos que pagamos todos los contribuyentes, con la inescrupulosa presencia de secretarios de Estado, gobernadores y alcaldes. Todos Morenos.

Cuánta diferencia a la marcha espontánea, sin convocante oficial ni acarreos, que se dio el pasado 13 de noviembre. Una marcha más organizada, totalmente espontánea, sin acarreos ni dineros públicos que financiaran la movilización contra las propuestas de reformas al INE.

El nombre del juego ayer era quién marchaba lo más cerca posible del inquilino de Palacio Nacional. Y fueron claros cuatro rostros. Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López, Mario Delgado y Jesús Ramírez.

Y la falta de respeto entre las tribus morenistas se evidenció con la agresión al Canciller y corcholata poco favorecido, Marcelo Ebrard. Se confirmó que cuando la perra es brava, hasta a los de casa escupe.

Las tomas hechas con drones evidenciaron el absoluto desorden y la falta de organización. El mar de acarreados se movía en la más completa y peligrosa anarquía.

Los desmayos fueron el pan de todo el día, incluyendo el desvanecimiento de Epigmenio Ibarra, El Cronista de la Cuarta Transformación.

Cinco horas transcurrieron desde que el presidente López Obrador se unió a su propia marcha para alcanzar la meta de llegar al Zócalo frente a Palacio Nacional.

La Mancha de la Marcha, la nota discordante, la dieron los líderes empresariales Antonio del Valle y Francisco Cervantes. Los cúpulos mayores del empresariado mexicano fueron hasta la explanada del Zócalo, para rendir pleitesía al presidente López Obrador.

¿Están de acuerdo los presidentes del Consejo de Negocios y del Consejo Coordinador Empresarial, en que se apruebe la ley electoral que hace del INE una mera caricatura?

¿Algún acta en la que la Coparmex, la Concanaco, la Canacintra y la CONCAMIN les avalaran el hacerse presentes en una marcha que va contra los principios fundamentales de defienden?

Ni que decir de la aparición a cuadro de Carlos Bremer, director del Grupo Value, comprador de la casa de Zhenli Ye Gong y promotor de la compra de cuanto billete de Lotería presidencial se promueve, comenzando por el avión que nunca se rifó.

Esa es la desinteresada espontaneidad del financiero que maneja los mayores fondos de pensiones de gobiernos estatales y otras dependencias públicas, colocándoles papel de deuda de empresas en quiebra.

Está claro que las reformas propuestas para modificar la estructura y los procedimientos del INE ya no le cuajaron al presidente. Tampoco fue viable por inconstitucional su famoso Plan B.

Por eso le cambiaron de última hora la causa a los cientos de miles de marchistas. Para que no salieran a apoyar una causa perdida. Para que mejor celebraran con su acarreo cuatro años de un gobierno “diferente”, “democrático”.

Y al final del día, una mañanera más, pero a las cuatro de la tarde. El undécimo informe de gobierno para repetir los mismos cánticos lopezobradoristas en cuatro años. De a tres y cuatro informes por año.

Lo que la Marcha del Desagravio exhibió ayer domingo fue un gobierno sin organización, sin estrategia, un gobierno cuenta-cuentos que está adelantando su cierre a marchas forzadas.

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