1 de septiembre 2026
¡Que alguien me explique!
Las dos Claudias
En medio de las más serias tensiones hacia el interior de Morena, peligrosas fricciones con el gobierno de Trump y presionada por su antecesor para que lo cuide -a él y a los suyos- hoy saldrá la presidenta Claudia Sheinbaum a rendir su Segundo Informe de Gobierno
Por Ramón Alberto Garza
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En medio de las más serias tensiones hacia el interior de Morena, con un Gabinete dividido y débil; con peligrosas fricciones crecientes con el gobierno de Donald Trump y cifras económicas mixtas -unas positivas, otras negativas-; y presionada por su antecesor Andrés Manuel López Obrador para que lo cuide -a él y a los suyos- hoy saldrá la presidenta Claudia Sheinbaum a rendir su Segundo Informe de Gobierno.
No será fácil para la inquilina de Palacio Nacional plantar cara para defender a su antecesor, el Mesías de Macuspana. Sobre todo, cuando están sobre la mesa los sucios expedientes de Rubén Rocha Moya, Andy López Beltrán, Adán Augusto López y el Almirante José Rafael Ojeda Durán, entre muchos.
Tampoco será fácil que le compremos aquello de que tenemos “buenas relaciones” con Estados Unidos. Nunca, como ahora, están tensas frente a la burla de no entregar al ex gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. ¿O qué comentario merece el que la inquilina de Palacio Nacional haya sido ignorada por Washington cuando capturaron -y dicen que le quitaron la vida- a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación?
Por supuesto que hoy se reconocen los avances -espontáneos o forzados- en los temas de seguridad, en particular del saqueo del huachicol fiscal y del combate a los laboratorios de fentanilo. La labor hecha por Omar García Harfuch, acompañado por el general Secretario Ricardo Trevilla, sí puede rendir buenas cuentas al alcanzar el final del segundo año de gobierno. Todo el discurso de Andrés Manuel López Obrador de “aquí se acabó el huachicol” o “aquí no producimos fentanilo” fue desacreditado con los decomisos de millones de litros de combustible ilegal y por los más de 800 laboratorios de fentanilo destruidos en 17 Estados. Pero faltan las consecuencias.
Aunque esto contrasta con el desdén presidencial hacia los desaparecidos y las madres buscadoras, y su “cero cercanía” para escuchar por ella misma a las voces de la Oposición.
También es cierto que, a casi 24 meses de asumir el poder, la presidenta Claudia Sheinbaum no puede presumir de tener un gabinete propio. Los “suyos” no van más allá de un pulso que se cuentas con los dedos de una mano. La mayoría continúa leal al cada vez más impredecible y belicoso Andrés Manuel López Obrador.
Es cierto que, en materia de comercio internacional, la estrategia de la “cabeza fría” está funcionando. Cuestión de voltear a ver a Canadá y su choque frontal con Washington. Pero si bien el debate está en curso, todavía no existen garantías de que nos vaya a ir mejor. En el momento preciso, como es ya su costumbre, el presidente Donald Trump empleará los aranceles y la negociación del T-MEC como herramientas de presión política. Y estamos a días o semanas de averiguarlo.
Al alcanzar su segundo año de gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum también puede mostrar claroscuros en el manejo económico. Hay estabilidad económica, sí, pero con bajo crecimiento. Y si no hacemos algo pronto, el destino nos va a alcanzar.
A pesar de la inyección extraordinaria de recursos a Pemex, la paraestatal está quebrada por una pésima administración, por la corrupción y el saqueo del huachicol fiscal. Pemex no genera la confianza suficiente para atraer capitales. No con las reglas actuales. No con el descrédito de ser la peor empresa de petróleo del planeta.
Y la crisis de energía eléctrica frente al pésimo manejo de la CFE, producto de la herencia maldita de Manuel Bartlett y su huachi-diésel, impide concretar oportunidades del “nearshoring” y cierra cualquier ventaja para abordar el boom de la inteligencia artificial y las criptomonedas. Los apagones en todo México están a la orden del día.
Por eso, el Producto Interno Bruto apenas avanza 0.8 por ciento, es decir, menos del uno por ciento, cuando la proyección de crecimiento para este año era de entre uno y 2 por ciento. Lejos están esas cifras de los tan criticados crecimientos de los “neoliberales”. Por eso hoy, a dos años de tomar el Palacio Nacional, el gobierno de Claudia Sheinbaum tiene un foco rojo enorme: la inversión. La formación bruta de capital fijo cayó 6.6 por ciento en 2025. Y la inversión como porcentaje del PIB es de apenas 21 por ciento, pese a que el objetivo era elevarlo a por lo menos 25 por ciento.
Es cierto que una de las cifras presumibles en estos días años es la inflación. Bajó de 4.21 por ciento en diciembre de 2024 a 3.69 por ciento en diciembre de 2025 y a 3.26 por ciento en la primera quincena de agosto de 2026. Pero persisten presiones porque la inflación subyacente está en 3.93 por ciento y la de servicios en 4.34 por ciento. Banco de México espera una convergencia al objetivo de 3 por ciento hasta 2027. Pero esta variable está asociada a la debilidad económica y al agresivo programa de recortes del gobierno federal.
Otra de las buenas cifras después de 2024 es el déficit presupuestario, que disminuyó de 5.0 por ciento a 3.9 por ciento del PIB en 2025. Aunque a pesar de ello, la deuda amplia terminó en 52.6 por ciento del PIB en 2025 y marcó 51.5 por ciento en julio de 2026. Pero al margen de este ajuste, Hacienda proyecta que la deuda soberana como porcentaje del PIB registre 54.7 por ciento al cierre del año. La consolidación existe, pero el espacio fiscal está muy estrecho.
Y también en el terreno salarial se dan cifras al alza. El mínimo general subió 12 por ciento en 2025 y 13 por ciento en 2026: de $248.93 a $315.04 pesos diarios, un aumento 26.6 por ciento nominal acumulado. Esto explica por qué la pobreza laboral cayó de 35.0 por ciento en el segundo trimestre de 2025 a 31.9 por ciento en el segundo trimestre de 2026.
Pero, sin duda, la cifra que más deberá presumir hoy la presidenta Claudia Sheinbaum será la del comercio exterior a través del T-MEC. Las exportaciones alcanzaron 664 mil millones de dólares en 2025 -un crecimiento del 7.6 por ciento anual. Y en los primeros siete meses de este 2026 ya se reportan exportaciones por 471 mil millones de dólares, un 27.5 por ciento más que el mismo periodo del año anterior. Nada mal, en medio de los nubarrones de los aranceles y la renegociación del T-MEC.
Y lo que indudablemente la presidenta buscará presumir en su informe de hoy, el tipo de cambio, que cuando se hizo cargo de Palacio Nacional, el Dólar alcanzaba los 20 pesos y hoy cotiza en 17 pesos. Un repunte del 17 por ciento. Aunque para ser honestos, esa cotización se finca no en mayor producción o productividad nacional, sino en la debilidad del Dólar, más que en la fortaleza del Peso.
Pero entre tantas cifras y promesas, a final del día, lo que los mexicanos esperarán escuchar hoy de su presidenta es saber si va a continuar hipotecando su futuro político frente al creciente deterioro de su antecesor Andrés Manuel López Obrador. Cada día es más difícil salir a poner cara en favor de su mentor político y de sus hijos.
El momento de tomar una decisión está a la vuelta de la esquina. Tan cerca como el próximo 2 de octubre, cuando cubierto de lleno el segundo año de gobierno, el relevo en la silla presidencial sea posible por la ruta de la revocación de mandato. Esa es la espada con la que tienen amenazada a la inquilina de Palacio Nacional. Y la presidenta Claudia Sheinbaum sabe que sólo ella se las puede arrebatar o continuar fingiendo como vicepresidenta.
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