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7 de agosto 2026

7 de agosto 2026

Opinión

#LosTaconesDeMarcela | El Ministerio de la Verdad

Los Tacones De Marcela

En el México de hoy, ya se repitieron tantas mentiras, que hemos normalizado y aceptado que la presidente Claudia Sheinbaum salga en la mañanera a decir sus verdades cuando la realidad es otra. Bienvenidos a la verdad y transparencia “orwelliana”, al Ministerio de la Verdad

Por Marcela Garza Barba

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Bien decía el escritor y periodista inglés George Orwell:

“La gente puede aceptar incluso el mayor disparate si se repite lo suficiente”.

En el México de hoy, ya se repitieron tantas mentiras, que hemos normalizado y aceptado que la presidente Claudia Sheinbaum salga en la mañanera a decir sus verdades cuando la realidad es otra.

Bienvenidos a la verdad y transparencia “orwelliana” en México.

Al Ministerio de la Verdad.

El reloj no se equivoca.

¿Hasta cuándo, mexicanos?

Rubén Rocha Moya.

Marina del Pilar.

Adán Augusto y “La Barredora”.

Los hijos del ex presidente Andrés Manuel López Obrador.

Los influencers y los homicidios.

Los homicidios dolosos.

Los feminicidios.

Las desapariciones.

Las extorsiones.

El Caso Segalmex.

El Tren Maya.

El crimen organizado y los de cuello blanco.

Vivimos en un país en donde se manipula la verdad y la transparencia, a conveniencia.

Un país en el que los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial han sido secuestrados por el gobierno morenista, mientras que el político, presuntamente corrupto, anda por la libre.

Por eso, un Andy López Beltrán puede empezar a hacer campaña; un Adán Augusto se ausenta del Senado sin explicación alguna; un Rocha Moya sigue en su escondite; y una Luisa María Alcalde se siente con el poder de decir que debe existir un derecho a réplica disfrazado de censura.

Esa censura disfrazada de “derecho de réplica” y esa transparencia para el pueblo que dicta el gobierno de la presidente Claudia Sheinbaum no es más que el “Ministerio de la Verdad” de la novela de George Orwell, “1984”.

Un Ministerio de la Verdad y cito textual: “no es decir la verdad, sino manipular la historia, falsificar documentos y controlar la información para que toda la realidad coincida con los intereses del Partido y el Gran Hermano”.

El partido, en México, es Morena y el “Gran Hermano”, aquel de Palenque, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador… claro, y los suyos, los del actual gobierno.

Manipular la historia.

¿Por dónde empezamos?

2019-2020

Caso Segalmex.

Robo millonario de entre 3 mil a 15 mil millones de pesos en Seguridad Alimentaria Mexicana, presuntamente utilizando documentos falsos, empresas fantasma y contratos simulados.

Ya pasaron años y el caso sigue protegido tras las arcas morenistas. Se reserva la información a conveniencia.

La famosa reserva de información de cinco años.

Transparencia a modo.

Cinco años para poder ver los expedientes de presuntas corrupciones morenistas.

No vaya a ser que se trunque el sueño presidencial.

Ningún periodista o ciudadano puede acceder a dicha información.

No sólo es falta de transparencia, sino censura.

Se reserva por cinco años en la “Cloaca del Bienestar”.

Y lo irónico es que, las autoridades, dicen aplicar la ley de transparencia y cito textual: “para reservar el acceso público a las carpetas de investigación por un periodo de cinco años”.

El caso Rocha Moya.

El Tren Maya.

Unos tantos expedientes de “La Barredora”.

Los contratos por las compras de vacunas en COVID.

El operativo de Ovidio Guzmán.

Y así, la lista de reservas guindas por cinco años, aplicando la “Ley de Transparencia”, sigue.

Como dice Orwell, el “doblepensar” es una de las bases principales del Ministerio de la Verdad, saber que se dice una mentira, pero se cree tanto en ella, pues conviene para los intereses del partido… en este caso, Morena.

El México de las mañaneras “claudistas” es “orwelliano”.

Los mexicanos queremos que un Rubén Rocha Moya se siente a explicar, con punto y coma, por ejemplo, el caso de Héctor Melesio Cuén.

Y de ahí, que hable sobre la acusación formal a él y a gente de su equipo, por parte de Estados Unidos.

A Sinaloa, como estado, le debe respuestas.

A México, como país, también.

Sobre el Tren Maya, por “seguridad nacional” como el dice el gobierno, los mexicanos queremos saber los impactos ambientales y las presuntas corrupciones desatadas en el manejo de fondos para su construcción.

La realidad es que su costo se triplicó. De 7 mil a 8 mil millones de dólares que AMLO dijo que costaría, la cifra final se elevó a más de 25 a 29 mil millones de dólares.

De ahí, el tráfico de influencias de los hijos del ex presidente López Obrador y el Tren Maya.

Así, igual con el Tren Interoceánico.

¿Les sorprenden los descarrilamientos?

Los hijos del ex presidente López Obrador deben transparentar si es que presuntamente no traficaron con influencias… y, de pasada, algunos de ellos se embarraron de huachicol fiscal.

De “La Barredora”… ni quién se acuerde.

Hay tanto qué explicar, que mejor un Adán Augusto repite el “no doy declaraciones” cada vez que le preguntan sobre el tema o sobre si Estados Unidos ya lo investiga o no.

Presunta corrupción disfrazada con decretos de transparencia y “derecho de réplica” no es más que crear una “verdad” de color guinda que se adapte al guion de las próximas elecciones.

Porque si realmente fuera un Ministerio de la Verdad, no “orwelliano”, sino como su título lo describe, Rocha Moya no tendría por qué estar escondido; Adán Augusto no estaría tan “a gusto” en el Senado; Luisa María Alcalde no tendría por qué sobreexplicar un “derecho de réplica”; y Andy López Beltrán no andaría por la libre en campaña.

Si de verdades se trata, los dejo con esta captura y esta declaración.

Y eso sólo pasa en países donde “la ley es la ley”, “la transparencia es la transparencia” y no inventos de “La Chingada”, por aquello del “Big Brother” de Palenque.

Por cierto, en Estados Unidos, a las pruebas se remiten… nada de “doblepensares” en donde reina el “narcoestado”.

Nos merecemos un Ministerio de la Verdad “de verdad”.

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