7 de mayo 2020
Política
La gran mentira de Calderón
En una carta pública, Felipe Calderón insiste que él no sabía sobre los presuntos vínculos de Genaro García Luna con el narcotráfico. Solo que en esa misiva hay muchas otras cosas que también están en duda.
Por Bernhard Buntru
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Roberta Jacobson, ex embajadora de Estados Unidos en México, emitió fuertes declaraciones.
“El gobierno mexicano sabía tanto como nosotros, si no es que más y nunca tomó acciones en su momento”, le dijo al semanario Proceso.
La diplomática se refiere a Genaro García Luna y lo que el gobierno de Felipe Calderón sabía acerca de sus presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa.
Pero el expresidente también tiene otros datos.
En una carta a Proceso, Felipe Calderón acusó al medio de tergiversar las palabras de Jacobson. “Esto no es verdad”, aseguró el exmandatario.
Sin embargo, en esa carta hay muchas otras cosas que tampoco son precisas. Como la afirmación de la buena relación bilateral entre México y Estados Unidos durante la administración calderonista.
“El grado de cooperación alcanzado entre el gobierno de México que tuve el honor de presidir y el de Estados Unidos alcanzó niveles sin precedentes”, subraya Calderón.
Pero la historia dice otra cosa. Porque si algo definió la relación entre México y Estados Unidos durante los gobiernos de Felipe Calderón y Barack Obama fue la desconfianza.
Y es que el estallido de la violencia en México tras su declaración de guerra al crimen organizado no pasó desapercibido en Estados Unidos. Sus servicios de inteligencia señalaban el fracaso de la estrategia de Calderón y describían a México como un Estado fallido, antidemocrático y plagado de corrupción.
Pero el expresidente tenía su otra verdad.
“Parte de la tragedia que vivimos los mexicanos tiene que ver con el hecho de que estamos a lado del mayor consumidor de drogas del mundo. Y a la vez del mayor vendedor de armas en el mundo”, dijo en entrevista con AFP, en 2009.
Y sobre los señalamientos de corrupción de funcionarios mexicanos, Calderón lo vuelve a negar. “Eso no ocurrió”, menciona en la misiva.
Sin embargo, lo que sí ocurrió fue el cable diplomático 10MEXICO83_a, filtrado por Wikileaks en 2010.
El informe confidencial, elaborado en enero de 2010 por la Embajada de Estados Unidos en México, destacaba la falta de coordinación y confianza entre las distintas instituciones de seguridad mexicanas.
“La corrupción oficial es generalizada”, señalaba el reporte.
Tras la publicación del documento, Calderón hizo la rabieta y contrario a todo protocolo diplomático, otorgó una entrevista al diario The Washington Post justo antes de una reunión con el presidente Barack Obama.
“No me ayudes, compadre”, fue el mensaje que le lanzó Calderón al gobierno de Estados Unidos.
Ocho días después de la reunión con Obama, Carlos Pascual renunció como embajador de Estados Unidos en México.
La relación había llegado a un evidente punto de quiebre muy lejos de los niveles de colaboración “sin precedentes” que menciona el exmandatario mexicano.
Dudas razonables
Los argumentos de la carta de aclaración de Calderón a las declaraciones de la exembajadora Jacobson tienen dudas razonables.
Lo que no está en duda es que su secretario de Seguridad, el miembro de su Gabinete encargado de combatir al crimen organizado, uno de los hombres de más confianza del expresidente, está preso en Estados Unidos, esperando a ser juzgado por acusaciones de narcotráfico. Y ante eso no hay aclaración que parezca suficiente.
Ahora, le toca a la justicia norteamericana probar que García Luna es culpable de lo que se le acusa. Y a Calderón, esperar que sus antiguas asperezas con los estadounidenses no le pasen factura.