domingo 23 abril 2017
Que alguien me explique

Peña Nieto y ‘El Chapo’

La extradición de 'El Chapo' ocurre luego de que el Presidente Enrique Peña Nieto anunció el proceso el pasado 22 de enero

POR Ramón Alberto Garza

Viernes 20 mayo 2016

Cuando el Presidente Enrique Peña Nieto anunció el pasado 22 de enero en Davos que había ordenado a la PGR acelerar el proceso de extradición de Joaquín “El Chapo” Guzmán, pocos lo creyeron.

El pronunciamiento presidencial de que la extradición del más peligroso capo se haría “lo mas pronto posible”, se tomó como un anuncio de carácter mediático, casi oportunista, por el lugar y el nivel de los asistentes.

Los hechos confirman hoy que el inquilino de Los Pinos cumplió su palabra. El gobierno mexicano, a través de la cancillería, ya dio el beneplácito para su traslado a los Estados Unidos.

Por supuesto que habrá que esperar que la defensa de El Chapo contraataque legalmente y deberán pasar unos días para que se confirme el fallo definitivo.

Pero de que El Chapo ya se va para enfrentar la justicia a los Estados Unidos, ni duda cabe. Desde que se le trasladó al penal de Ciudad Juárez, en Chihuahua, se dibujaba ya la decisión.

 

Bien por el presidente Peña Nieto que con la voluntad política de la extradición demuestra que en un caso tan complicado como espinoso, cumple con la palabra empañada.

Por supuesto que saldrán de inmediato aquellos defensores “de derechos humanos” que dirán que el Estado mexicano debe asumir su responsabilidad y procesar en casa al Chapo.

Que será un signo de debilidad el cederle el juicio a los norteamericanos, cuando se trata de nuestro capo. Y que los mexicanos debemos defender esa “sobernía”.

Pamplinas. Aquellos que patrocinaran esos pronunciamientos son sin duda quienes mas temores tienen de lo que Guzmán Loera dirá, una vez que sea interrogado en territorio norteamericano.

Son políticos –federales, estatales y municipales-, empresarios y financieros, incluso algunos personajes de los medios, a quienes no les conviene que se conozca la verdad. No de la boca del Chapo.

Esa verdad tan básica como que El Chapo fue capturado en el sexenio de Ernesto Zedillo, se escapó apenas arrancando el sexenio de Vicente Fox y se mantuvo libre, acumulando poder y riqueza, hasta terminado el sexenio de Felipe Calderón.

Ya con el presidente Peña Nieto en Los Pinos, el capo fue recapturado en febrero del 2014 para acabar fugándose 17 meses después, en julio del 2015, y vuelto a capturar 6 meses después, en enero del 2016.

Para nadie es un secreto que el hombre de la seguridad de los presidentes panistas, Genaro García Luna, nos envolvió seis años en un baño de sangre, para limpiarle el camino a El Chapo. El monopolio de la droga era para él.

Por eso sacude la extradición. Porque las historias que se escucharán en el proceso que se le practique a Guzmán Loera pondrá al descubrieron, desde Estados Unidos, la enorme red de complicidades. Y los nombres que conoceremos serán increíbles.

Sobre todo cuando estamos en la antesala del 2018, a un año de que arranque de facto la sucesión presidencial en donde algunos de los nombres que se incluyen como presidenciables, podría salir teñidos del polvo blanco que dispersará con sus revelaciones el mitológico jefe de jefes del narco en México.

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Ramón Alberto Garza

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