domingo 28 mayo 2017
Que alguien me explique

Obama y Peña Nieto

Al final de la reunión entre Obama, Trudeau y Peña Nieto, los temas mas comentados no fueron la integración comercial o asuntos migratorios

POR Ramón Alberto Garza

Miércoles 10 agosto 2016

Cuando el 29 de junio pasado se reunieron en Ottawa los presidentes de Estados Unidos, Canadá y México, los mandatarios buscaban enviar un poderoso mensaje sobre los beneficios de la integración de América del Norte.

El destinatario, sin duda, era el republicano Donald Trump, quien hizo de la condena al Tratado de Libre Comercio entre los tres países uno de los exitosos ejes en su campaña para lograr su candidatura presidencial.

Pero al final de la reunión entre Barack Obama, Justin Trudeau y Enrique Peña Nieto, los temas mas comentados no fueron los relacionados con una mejor integración comercial o los delicados asuntos migratorios.

 

Dos agendas muy distintas a las que se pretendían destacar, acapararon los análisis de aquel encuentro en la cumbre.

El primer tema fue el diferendo público que sobre el concepto de “populismo” se dio entre Peña Nieto y Obama.

El mandatario mexicano pronunció un mensaje en el que condenó a los llamados “líderes populistas” y censuró sus prácticas con las que pretenden ganar el favor del electorado.

El prounciamiento fue intepretado como una alusión muy clara para el mexicano Andrés Manuel López Obrador, pero también para el norteamericano Donald Trump.

Pero la reacción de Obama fue inesperada. Y en oposición a su homólogo mexicano, defendió el término “populista” al que definió como el de aquellos “que practican políticas que buscan apoyar al pueblo y en particular a la clase trabajadora”.

 

El segundo tema que acaparó la atención de la cumbre se dio en el momento de la tradicional fotografía de los tres amigos, en donde pareció que Obama y Trudeau se olvidaron de su homólogo mexicano.

El video exibió cómo los mandatarios de Estados Unidos y Canadá acabaron por ignorar al presidente Peña Nieto, cuando el mexicano bajó del escenario y sus dos colegas se quedaron solos conversando sobre el template.

Peña Nieto se vio obligado a a subir de nuevo, para incorporarse a la conversación entre Obama y Trudeau.

La “escena del desaire” se convirtió en trending topic en las redes sociales y fue lo más compartido de la famosa cumbre.

 

Viene esto a cuento, porque para poderosos y respetados personajes en México y en los Estados Unidos, los dos hechos fueron calificados como ofensivos para el mandatario mexicano.

Tanto, que esas influyentes voces levantaron su personal protesta frente al presidente Barack Obama, quien acabó concediendo que su comportamiento, aunque no fue intencional, acabó por ser “políticamente incorrecto”.

Quizás por ello, y en una acción poco usual por su inmediatez, la Casa Blanca anunció apenas 15 diás después, una sorpresiva reunión en Washington entre Obama y Peña Nieto, sin Trudeau. Oficialmente fue “para discutir los alcances del la cumbre de Canadá”.

Se dice que con ese encuentro, el mandatario norteamericano buscó borrar el mal sabor de boca de su desencuentro con el mexicano en Ottawa.

Pero el mensaje solo confirmó lo que desde tiempo atrás se viene percibiendo. Que entre la administración Obama y el gobierno de Peña Nieto no solo no existe química; hay incluso desprecio.

Ojalá que el desencuentro de Ottawa haya servido para que en el reencuentro de Washington se vuelva al punto cero.

Una amenaza llamada Donald Trump bien vale la disculpa.

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Ramón Alberto Garza

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