miércoles 26 abril 2017
Que alguien me explique

PRI: Morirán de soberbia

Los priistas simplemente no entienden. Están sordos, están ciegos y lo único que les queda es su demagógica palabra. Y son fanfarrones para hablar

POR Ramón Alberto Garza

Viernes 17 junio 2016

Todavía no se enfría la paliza que les recetó la ciudadanía en las urnas el pasado cinco de junio, arrebatándoles cinco estados, en cuatro de los cuales jamás habían perdido.

Y aún resuena la aplaudida declaración del presidente tricolor, Manlio Fabio Beltrones, quien al reconocer la derrota dijo que los priistas habían entendido el mensaje.

Pero hoy los hechos dicen que no. Que los jerarcas priistas o de plano se volvieron sordos o son una punta de soberbios que van a cobrar venganza muy a su manera.

Solo así se entiende el pobrísimo espectáculo que dieron esta semana en el debate y aprobación de la urgente y necesaria ley anticorrupción, mejor conocida como 3de3.

La crítica generalizada es que lo que aprobaron dista mucho del espíritu original que animó a esta ley que busca transparentar los bienes de los funcionarios y castigos mas severos para los que hagan de la corrupción su estilo de vida.

Peor aún, que en un estúpido acto de revanchismo político –como diciendo, “Me las van a pagar por lo que me hicieron el cinco de junio” – los legisladores priistas subieron a la báscula a los empresarios para obligarlos como si fueran funcionarios públicos, a cumplir la 3 de 3.

Patético fue el espectáculo mediático que dió el senador Emilio Gamboa Patrón, un personaje al que si se le aplicara cualquiera de las 3 de 3 no pasaría ni el primer examen. Tendría pase automático a la cárcel, sin prestación de su túnel de por medio.

Y más lamentable aún fue el tono del discurso del legislador Pablo Escudero, quien en su road show mediático para defender lo indefendible, se vio como joven gallito de pelea.

La respuesta del empresariado mexicano no se dejó esperar. Ellos también entendieron el mensaje.

Y las cámaras patronales protestaron por la afrenta de obligarlos a presentar 3 de 3, cuando sus empresas vayan por una licitación pública.

¿Imaginan a Bill Gates o a Carlos Slim enviando su declaraciones patrimonial, de impuestos y de intereses cada vez que una dependencia del gobierno mexicano les compre algún servicio a Microsoft o a Telmex?

El falaz argumento de los legisladores es que si los políticos son corruptos, es porque existen empresarios que con sus tentaciones los corrompen. Y por eso los dos tienen que pasar a rendir cuentas en el 3 de 3.

Eso es tanto como aceptar que así como un violador va a la cárcel por cometer estupro, la dama mancillada debe de ir también porque con sus encantos, su sensualidad y su vestir propició esa tentación.

Lo único que vienen a demostrar Gamboa y Escudero es que, a contrapelo de los que declaró Beltrones, los priistas no entendieron el mensaje.

O si lo entendieron, ahora buscan en la iglesia –con la aprobación de los matrimonios gays- o en los empresarios –con el 3 de 3- fabricar a los chivos expiatorios de sus derrotas.

Ni hablar, morirán de soberbia…. y antes del 2018.

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Ramón Alberto Garza

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