domingo 23 abril 2017
Que alguien me explique

Me quedo con Bernie

Bernie Sanders, fue sin regateos la gran revelación de estas primarias en los Estados Unidos

POR Ramón Alberto Garza

Miércoles 27 julio 2016

Fue el candidato “perdedor” en las internas del Partido Demócrata, pero por la entrega de los delegados en la convención fue sin duda el indiscutible gran ganador.

Bernie Sanders, el abuelo judío de 74 años, el libertario, progresista y social demócrata senador por Vermont, fue sin regateos la gran revelación de estas primarias en los Estados Unidos.

Era suficiente ver los rostros de los miles de delegados congregados en Filadelfia para darse cuenta de la admiración y devoción hasta las lágrimas que despertó su persona y su propuesta.

 

Ni Hillary Clinton, su rival interna, ni el controvertido Donald Trump con sus fanáticos republicanos, mucho menos Ted Cruz o Marco Rubio, despertaron las pasiones que proyectó Sanders, con esa singular figura de maestro, abuelo, padre, tío, jefe y confidente.

Tan increíble su nivel de conexión, que fue capaz de conquistar no solo la atención, sino el masivo apoyo de la muy joven generación de los Milenials, que le mostraban su pasión como si se tratar de un rock star.

¿Que hizo este hombre independiente para desafiar al poderoso pestablishment político al grado de que en el arranque de su discurso del lunes en la convención democráta, los gritos de euforia de los delegados no lo dejaban hablar?

 

Simple. Se alejó de las agendas manipuladas de la elite política y de los medios de comunicación, para entrar a debatir los temas del norteamericano común y corriente.

Captó y exhibió como nadie la irritación de una nación cansada de la abusiva la concentración de la riqueza en el uno por ciento de la población.

Censuró la apatía de un sistema avaro que rehuye a mejorar las condiciones laborales, de educación y de salud, de la gran mayoría silenciosa.

 

Pero sin duda la característica por la que será recordado Bernie Sanders en esta contienda, será por la magnanimidad en el trato que le dio a su rival Hillary Clinton.

Sobre todo cuando días antes de la convención fueron filtrados por Wikileaks informes que revelaban que desde adentro del Comité Nacional Demócrata se operó en contra de Sanders para favorecer a Clinton.

Tan serias las imputaciones, que motivaron de la renuncia inmediata de Debbie Wasserman como jefa del Comité Nacional Demócrata.

Con una revelación así, Bernie tenía la llave para incendiar el gran cónclave demócrata de Filadelfia. Miles de delegados simpatizantes se lo exigían fuera y dentro de la sede de la convención.

Algunos incluso esperaban que su discurso fuera condenatorio y de regateo al apoyo para Hillary, de la misma forma en la que Ted Cruz se negó a apoyar a Donald Trump.

Pero la sabiduría y la humildad de este hombre fue mas allá de una persona, de una infamia, y acabó pidiendo a los demócratas la unidad en torno a su candidata.

La historia acabará por reconcerle a Bernie Sanders el haber sido la gran diferencia de estas primarias norteamericanas. Ojalá que si llega a la Casa Blanca, Hillary Clinton lo aproveche.

 

 

 

 

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Ramón Alberto Garza

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