viernes 26 mayo 2017
Que alguien me explique

¿Y las pensiones, apá?

En el Nuevo León de Jaime “El Bronco” Rodríguez está por estallar una bomba financiera que podría sacudir a mas de la mitad de los gobiernos estatales en nuestro país

POR Ramón Alberto Garza

Jueves 4 agosto 2016

El asunto no es nuevo. Tiene que ver con el manejo discrecional del destino de los recursos del fondo de pensiones del Isssteleón, el organismo responsable de cuidar la salud y el retiro de los trabajadores del Estado.

Esta semana, uno de los hospitales emblema de Nuevo León, el San José, que es filial del Tecnológico de Monterrey, anunció que suspendía sus servicios a los derechohabientes del Isssteleón.

Los adeudos podrían estar cercanos a los mil millones de pesos y solo una negociación directa del gobernador independiente de Nuevo León puso temporalmente en suspenso el rechazo a la necesaria atención médica.

Pero el problema va mas allá de los adeudos y va mucho mas allá del estado de Nuevo León.

La bomba de tiempo que puede estallar en cualquier momento es la de los enjuagues que unos cuantos financieros privilegiados, favoritos del sistema en el poder, hicieron con la colocación de esos fondos en operaciones bursátiles dudosas.

Las pensiones de los trabajadores al servicio del estado estaban protegidas por reglas muy estrictas sobre el dónde, el cómo y el cuánto se podría invertir de esos fondos en apuestas de riesgo.

Sobre todo con la tentación de los gobernadores de usar esos fondos de pensiones como una nueva caja chica, desde donde podrían disponer no solo de los recursos, sino recibir de los operadores financieros jugosas comisiones.

Hace poco mas de diez años, sin embargo, algunos gobernadores, como el nuevoleonés Natividad González Parás le encontró la cuadratura al círculo para evadir esas reglas.

Y con la asesoría de financieros que se las dan de tiburones, promotores del deporte y filántropos, comenzaron a curzar deuda de los fondos de pensiones con otros estados.

Las reglas estrictas impedían que el estado tomara de los fondos de pensiones de sus trabajadores, pero no así que esos dineros se prestaran a otros estados. Y así comenzó el negocio cruzado de “yo te presto, tu me prestas, todos nos prestamos”.

Y las comisiones normales, las del dos por ciento por cerrar operaciones, se elevaron hasta el 6 por ciento. Los excedentes eran repartidos entre el político que las autorizaba y el financiero que concretaba el préstamo.

Si de verdad el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto quiere debutar con el pie derecho en la nueva ley anticorrupción, esos fondos de pensiones hoy en peligro de fenomenales quebrantos serían el mejor de los comienzos.

Bastaría que Luis Videgaray, en su calidad de secretario de Hacienda, solicitara los últimos reportes de a dónde van aparar las pensiones de los burócratas en una veintena de estados.

La ruta no es ni larga ni difícil. Claro, a menos que estén extremando precauciones porque aquello de que el camino pasa también por Atlacomulco.

CONOCE AL STAFF DE MAGENTA

Ramón Alberto Garza

Comentarios