martes 30 mayo 2017
Que alguien me explique

Laboratorio 2018

Ahora que el PRI está tan debilitado, abundan los que buscan inducir experimentos políticos para recuperar al electorado perdido en 2018

POR Ramón Alberto Garza

Viernes 22 julio 2016

Ahora que el PRI está tan debilitado tras las derrotas del pasado 5 de junio en Veracruz, Tamaulipas, Chihuaha, Quintana Roo y Durango, abundan los que buscan inducir experimentos políticos para recuperar en 2018  al electorado perdido.

El primero ya se operó con la designación de Enrique Ochoa Reza como su presidente nacional. Nadie la vio venir y el factor sorpresa obra hoy a favor del nuevo liderazgo, del que se esperan resultados de trueno.

Pero ahora anda por ahí una idea nada descabellada y que tiene que ver con capitalizar los dos lastres que la clase política, de cualquier partido, tiene que remontar para recuperar credibilidad: corrupción e impunidad.

Algunos políticos de laboratorio están comenzando a ver en la Fiscalía Anticorrupción, la que nace con la nueva legislación recién promulgada, un escaparate idóneo para quien busque la candidatura presidencial.

¿Imaginan a quien ocupe la nueva posición logrando enviar a la cárcel a dos o tres gobernadores priistas, algún otro panista e incluso a un perredista?

Está claro que eso es inevitable, tiene que suceder. Tanto como la urgencia de que el gobernador independiente Jaime “El Bronco” Rodríguez, consume su gran promesa de campaña de procesar por corrupción a su antecesor o al padre.

Con ese halo justiciero, el nuevo Fiscal Anticorrupción personificaría el clamor popular de aniquilar las plagas que están acabando con el tejido político, económico y social de la nación.

Esa figura sería casi heroica, luego de poner tras las rejas a los reconocidos infractores. Con ello su popularidad se iría a las nubes.

Si a eso se le suma una selección adecuada del Fiscal, en una figura joven, respetada, poco controvertida y de corte apartidista, como José Antonio Meade, por citar un ejemplo, el experimento podría no ser tan descabellado.

Se revitalizarían las hoy escasas posibilidades de que el PRI, con alguna alianza menor o mayor, compitiera en serio por  la presidencia, hoy amenazada una vez mas por el virtual candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

No sería la primera vez que una fiscalía anticorrupción en el mundo se convirtiera en trampolín para algunas aspiraciones políticas.

Cuestión de recordar en el arranque del milenio, el fiscal anticorrupción de Nueva York, Elliot Spitzer, saltó a la fama tras encarcelar operadores  fondos de inversión, creándose el mitio apodo de “El Sheriff de Wall Street”.

Fue sencillo después de tantos reflectores convertirse en el candidato demócrata a gobernador de Nueva York. Y ganó.

Para su desgracia le estalló un escándalo sexual con una “escort” que convirtió al perseguidor en perseguido. Y su trayectoria de laboratorio, que ya lo conducía directo a convertirlo en el candidato a la presidencia de los Estados Unidos, se frustró.

Por eso hay que evaluar con lupa quien ocupará la novedosa y estratégica posición de Fiscal Anticorrupción.

Porque con una mano dura y un poco de mercadotecnia política, podría forjarse a un nuevo héroe nacional digno de ganarse el voto para instalarse en Los Pinos.

CONOCE AL STAFF DE MAGENTA

Ramón Alberto Garza

Comentarios