sábado 25 marzo 2017
Que alguien me explique

Joder a los jodidos

Nadie puede pensar que un mandatario sea tan torpe como para hacerse un harakiri político, tropezando para fastidiar la vida de millones de mexicanos

POR Ramón Alberto Garza

Martes 1 noviembre 2016

Cuando el presidente Enrique Peña Nieto dice que no se levanta todas las mañanas pensando en cómo joder a México, no tenemos por qué no creerle.

Nadie en sus cinco sentidos puede pensar que un mandatario sea tan torpe como para hacerse un harakiri político, tropezando una y otra vez para fastidiar la vida de millones de mexicanos.

Pero los hechos apuntan en otras direcciones. Son hechos que están ahí, implementados por subalternos que dilapidan los escasos recursos públicos sin que nadie los cuestione.

Sin embargo, cuando esos hechos son exhibidos mediáticamente, los mexicanos nos sentimos heridos por el dispendio que se exhibe impunemente. Y tomemos tres casos para ilustrar.

 

¿Cuánto gastó el gobierno federal y el gobierno capitalino para apalancar la Fórmula Uno, un evento privado, nada popular, de corte elitista, que tuvo lugar el pasado fin de semana en la Ciudad de México?

Sin duda es una competencia de clase mundial, que coloca a nuestro país en los cuernos de la Luna, proyectándolo entre los muy pocos que tiene una sede de tan prestigiado circuito.

La pregunta de fondo es si tenemos los recursos públicos suficientes para que, en medio de tantas necesidades sociales, educativas y de infraestructura, terminemos dilapidando millones de dólares en hacernos creer lo que no somos.

Que un puñado de firmas privadas de las telecomunicaciones, la banca y las bebidas patrocinen un evento así, es digno de aplauso.

Pero no con el subsidio del Erario Público que lucha hoy en el Congreso por cuidar el tamaño de los mega recortes anunciados para el 2017.

 

Otra: ¿Cuántos millones de dólares le va a dar el gobierno a la federación ecuestre para tener otro evento mega elitista como el Global Championship, que tiene lugar en el Campo Marte?

Van a decir que dos o tres millones de dólares no son nada para que nuestro país se maquille como una mega potencia ecuestre.

Pero la pregunta de fondo es si esos recursos no serían más necesarios, en estos momentos de precios del petróleo a la baja y finanzas golpeadas, para apuntalar algunos programas sociales más urgentes.

Volteen también a Chiapas y pregunten cuántos millones de pesos se gastó el gobernador Manuel Velasco para presumir la semana pasada el Campeonato Nacional de Charrería.

Las estimaciones hablan de unos 100 millones de pesos, de los cuales, poco más de 15 millones fueron a parar a manos de los dirigentes de la Federación de Charros para pagar traslado de caballos, hospedaje de charros y otros menesteres.

¿Puede un estado tan pobre como Chiapas darse el lujo de gastar esas millonadas en caballos y jaripeos, cuando sus comunidades, las más pobres de México, claman por pan y agua?

Es criminal que los sueños presidenciables de un imberbe gobernador se traduzcan en quitarle el pan de la boca a quienes no lo tienen para dársela a los caballos y a las élites que los montan.

Si pensamos que los dineros públicos destinados a la Fórmula Uno, al Global Championship y al Campeonato Nacional de Charrería no joden a México, entonces estamos jodidos.

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Ramón Alberto Garza

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