domingo 28 mayo 2017
Que alguien me explique

Hillary se tambalea

Si atamos el desvanecimiento de Hillary Clinton y el tambaleo con los episodios de tos severa, está claro que su salud está bajo la lupa

POR Ramón Alberto Garza

Lunes 12 septiembre 2016

Hillary Clinton se tambaleó. Su inestabilidad de ayer no fue política, sino relacionada a un problema de salud que la obligó a abandonar anticipadamente la ceremonia memorial del 9/11 en la ciudad de Nueva York.

Las imágenes no dejaban lugar a dudas de que la candidata demócrata a la presidencia de los Estados Unidos atraviesa por un serio episodio de salud.

Lo que se ve claramente es a una Hillary Clinton subiendo con extrema dificultad a su vehículo, después de que casi se desvaneciera en el evento que conmemoró los 15 años del ataque terrorista a las Torres Gemelas.

La especulaciones no se hicieron esperar, hasta que el comité de campaña de la candidata emitió un comunicado para aceptar que su abanderada podría estar atravesando por un período de neumonía.

 

Qué tan severo, no lo sabemos. Pero si atamos el desvanecimiento y el tambaleo de ayer con los episodios de tos severa en distintos mitines, está claro que su salud está bajo la lupa y se convertirá en tema estratégico de campaña.

Y eso para cualquier candidato es un severo hándicap en contra, considerando que innumerables electores no desearán elegir a alguien que no tenga la salud suficientes para cumplir con sus obligaciones, máxime cuando se trata de la presidencia de los Estados Unidos.

Lo que sin duda escucharemos en los próximos días –y con muy justificada razón- es que tan deteriorada está la salud de la candidata demócrata como para continuar en la contienda.

 

Y si alcanza a cubrir todo el trayecto hasta el día de la elección, ¿los norteamericanos emitirían su voto por alguien que en cualquier momento de su mandato podría abandonar el cargo “por motivos de salud”?

El panorama para Hillary Clinton es gris, tirándole a negro, porque ahora que se indaga su reciente historial médico aparecen distintos tratamientos para enfermedades crónicas.

Son padecimientos que demandan medicamentos relacionados con las anfetaminas, un hecho que sin duda cuestionará su integridad física para tomar decisiones de la magnitud que demanda la posición de jefe supremo de la nación mas poderosa.

Pero lo que sin duda será un auténtico dolor de cabeza –no físico sino político- será la ventaja que el candidato republicano Donald Trump buscará sacarle a este debilitamiento físico de su rival.

 

No queremos ni especular lo que significaría si los llamados episodios de salud orillan a Hillary Clinton a abandonar la contienda y obligar a los demócratas a buscar un nuevo candidat@.

¿Existirá sobre la mesa otro demócrata con el suficiente arrastre como para asumir una elección frente a ese monstruo de su propia mercadotecnia en lo que se ha convertido Donald Trump?

Por lo pronto, en medio del debate de la elección norteamericana y el affaire México, lo peor que podemos esperar es que el repudiado y antimexicano candidato republicano acabe empoderándose con la debilidad física de su rival.

Eso sería catastrófico no solo para los Estados Unidos y para México, sino para el mundo entero. El tambaleo sería para la humanidad entera.

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Ramón Alberto Garza

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