miércoles 26 abril 2017
Que alguien me explique

Empresarios en la calle

El debate creado por la defensa de la Ley 3 de 3está provocando serias fisuras entre los empresarios y las cámaras patronales

POR Ramón Alberto Garza

Jueves 7 julio 2016

Si dentro de los partidos políticos están los jaloneos de pronóstico reservado, hacia el interior de las cúpulas empresariales las cosas están igual o peor.

El debate creado por la defensa de la ley anticorrupción, mejor conocida como 3 de 3, está provocando serias fisuras entre los super empresarios y las cámaras patronales.

Nadie objeta que en su muy legítimo derecho –mas allá de que tienen razón en su protesta- los empresarios se inconformen con aquello de que los quieren obligar a presentar las tres declaraciones cuando operan con el gobierno. Aberrante, absurdo.

Pero de poner el grito en el cielo, a salir a tomar la calle para irse a protestar en el Ángel de la Independencia hay un enorme abismo de congruencia.

 

Es cierto que en México existe una absoluta libertad para manifestarse y en condiciones normales el salir a la calle a expresar el descontento no es algo de otro planeta.

Pero desde hace años los empresarios mexicanos vienen satanizando a todo áquel mexicano que con sus manifestaciones toman alguna avenida y provocan la pérdida de tiempo de automovilistas o de ventas para los comercios y empresas.

Lo hicieron cuando Andrés Manuel López Obrador salió a la calle a protestar por lo que consideraba la injusticia de un fraude electoral e incluso se apostó en la avenida Reforma durante semanas.

 

Censuraron de igual forma a los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) cuando inundaban con sus protestas las avenidas de la Ciudad de México frente a la desaparición de Luz y Fuerza del Centro.

Ni se diga las condenas a los maestros de la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación) que semana tras semana trastocan las vialidades en media docena de centros urbanos en protesta por lo que consideran una injusta Reforma Educativa.

Hasta ahora, la censura de los empresarios –con toda razón- a esas manifestaciones, tenían el valor de la congruencia.

Ellos jamás protestaban en la vía pública.

 

Pero desde que tomaron el Angel de la Independencia se evidenció una incongruencia. ¿Cómo censurer las protestas de electores, trabajadores o maestros, cuando esos mismos empresarios –repito, en todo su derecho- se hacen de la vía pública para demandar justicia?

Esa posición es la que abrió un serio debate en el seno de las corporaciones y las cúpulas empresariales.

El primer diferendo es que fue una acción de bote-pronto, poco reflexiva en sus consecuencias, que a partir de ese momento los descalifica para censurar cualquier otro acto de manifestación pública de terceros.

A los grandes patronos no les cayó nada en gracia que a sus pares se les exhibiera como maestros de la CNTE con trajes Hugo Boss.

Los dirigentes empresariales, por su parte, cansados de ser ignorados por los partidos y el gobierno, se defienden diciendo que buscaban que su voz se escuchara con un alto impacto mediático.

Al margen del desenlace, ¿ya imaginan lo que pasará cuando en una próxima ocasión salgan esos empresarios a condenar que otro gremio se apodere de la calle, que es de todos, para protestar por asuntos particulares?

Solo les restregarán la foto de su protesta en el Ángel de la Independencia y con eso los silenciarán.

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Ramón Alberto Garza

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