miércoles 24 mayo 2017
Que alguien me explique

El ‘debido proceso’ de Kate

La autoridad mexicana parece no aplicar por ningún lado el "debido proceso" en el caso de Kate del Castillo y el Chapo Guzmán

POR Ramón Alberto Garza

Jueves 31 marzo 2016

Perdón que seamos insistentes quizás hasta la necedad, pero no acabamos de entender en dónde está parada la justicia mexicana en el caso de las relaciones peligrosas entre El Chapo Guzmán y Kate del Castillo.

Lo decimos porque ahora que se invoca con tanta insistencia el llamado “debido proceso”, simplemente no se ve por ningún lado que la autoridad lo aplique.

Pareciera que la justicia mexicana se paralizó frente al show mediático que La Reina del Sur dio en Estados Unidos con Diane Sawyer y en México con Carmen Aristegui.

La conclusión tras ver con detenimiento, una y otra vez, ambos interrogatorios mediáticos, es que Kate es una pobre víctima de un sistema político que la quiere crucificar por rebelde.

Que existe una auténtica conspiración oficial para poner tras las rejas a la talentosa, guapa y admirada actriz, porque en su tiempo apoyó a los panistas y a Vicente Fox, porque no comulga con el gobierno de Enrique Peña Nieto y porque al final del día se atreve a decir en las redes sociales que respeta y confía mas en El Chapo que en el Gobierno mexicano.

Todo eso está muy bien para vender una trama de telenovela. La misma Diane Sawyer lo asomó en su reporte de 20/20. Es la telenovela del narcotraficante, la diva y el rebelde actor hollywoodense, buscando notoriedad, por supuesto, pero negocios también.

A pesar de las negativas de Kate del Castillo para aceptar que se acercó de mas a la lumbre y terminó lastimada, me asalta una lista de dudas que no están resueltas en el “debido proceso”.

Uno. Los mensajes enviados, directa o indirectamente, entre la actriz y los abogados del capo o con El Chapo mismo, son evidencia clara de que existía un cortejo, un travieso coqueteo entre ambos.

El narcotraficante enamorado con el personaje de Teresa Mendoza…. y la actriz buscando una legítima gloria logrando el permiso para filmar la soñada película del criminal mas buscando del mundo.

Dos. Los encuentros personales de Kate y Sean Penn con El Chapo, vigilados y monitoreados por los servicios de inteligencia mexicanos y norteamericanos, también ponen sobre la mesa que la relación iba mas allá de un permiso para hacer una mega película o escribir un artículo para la revista Rolling Stone.

¿Puede una mujer de negocios embriagarse con un delincuente y acabar siendo escoltada, a solas con el capo, a una habitación solitaria para descansar y reponerse de la cruda?

Tres. Que decir del amplio poder notarial que le otorga Joaquín Guzmán Loera a Kate del Castillo, revelado aquí en Código Magenta.

¿De que tamaño es la relación, cual es la magnitud del compromiso, cual es la amplitud de los negocios, como para que el capo le entregue por escrito todos sus poderes a la actriz?

Cuatro. Los vuelos privados de la actriz, la oferta para venderle una Virgen de Guadalupe confeccionada con cristales de Swarosky o el camafeo que Kate portaba en su pecho con la fotogafía de El Chapo, parecen ir mas allá de una relación estrictamente de negocios.

Por eso invocamos el “debido proceso”. Porque si como legítimanete lo busca, Kate del Castillo quiere dejar atrás las sombras de sospecha que todavía después de las entrevistas televisivas la acompañan, tiene que enfrentar el interrogatorio. El que tiene que darse frente a la autoridad competente.

Esconderse en el argumento de una persecución política es una historia que debió pensarla muy bien antes de entrar en contacto tan cercano, tan personal, con el criminal mas buscado del mundo.

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Ramón Alberto Garza

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