sábado 29 abril 2017
Que alguien me explique

Don Lorenzo Servitje

Para la mayoría su nombre era sinónimo de Bimbo, pero detrás del nombre Lorenzo Servitje había un luchador social por naturaleza

POR Ramón Alberto Garza

Lunes 6 febrero 2017

Para la enorme mayoría su nombre era sinónimo de Bimbo, el emporio panadero mas grande del mundo, con 73 mil empleados y presencia en 13 países incluyendo Texas y California.

Pero pocos mexicanos sabían que detrás del nombre de Lorenzo Servitje se instalaba la inquietud de un hombre preocupado de verdad por la sociedad, por el bienestar y por su país.

Conocí a este hombre excepcional hace algunas décadas, siempre bajo el paraguas de sus conversaciones sobre valores, ciudadanía, política y altruismo.

Podía ser, como la mayoría de los actuales empresarios, un mexicano despegado de los asuntos sociales y dedicado en cuerpo y alma a crecer sus empresas, acrecentar sus utilidades y vivir a vida sin complicaciones. Que la política la hagan los políticos.

 

Pero don Lorenzo era un luchador social por naturaleza, un inquieto de los asuntos públicos que disfrutaba no solo analizándolos, sino promoviendo las mejores causas para buscar el progreso común.

Y no ocultaba sus filias ni sus fobias. Mejor aún, las exhibía para dejar constancia de que apoyaba lo que sinceramente creía que era lo correcto, lo mejor.

Recuerdo cuando en enero de 2006 Reporte Indigo apenas era un think tank analizaba la situación política y económica de México para unos 50 hombres de empresa en México, entre ellos Servitje.

Entonces envié un documento alertando que la campaña de Felipe Calderón a la presidencia estaba en problemas, porque a pesar de que en ese me le invirtieron 100 millones de pesos en espoteo televisivo, no despuntaba.

 

Me llamó y cuestionó cada una de las aseveraciones del reporte. Satisfecho con las respuestas, preguntó por qué sentíamos que la campaña no alzaba y la respuesta fue contundente: por la bicefalia en su manejo, no hay coordinación entre Josefina Vázquez Mota y Juan Camilo Mouriño.

Al día siguiente citó en su despacho a Vázquez Mota y a Gerardo Ruiz Mateos, sus personajes de confianza en la campaña panista, y con ellos envió la advertencia a Calderón: si no se arreglaba el desorden, ya no contaran con su apoyo financiero.

Vázquez Mota fue ratificada entonces como coordinadora única y Juan Camilo Mouriño debió conformarse con ser el asesor favorito del candidato presidencial.

De esa magnitud era la influencia de don Lorenzo en el quehacer nacional. Lo era en la política, como en los asuntos sociales, en la enseñanza y sobre todo en la filantropía a la que tanto aportó.

 

Mientras pudo se le vio siempre asistiendo a seminarios y cursos, lo mismo como dignop ponente que como humilde participante. Tenía un espíritu insaciable para encontrar respuestas a sus preguntas.

Por eso cuando conocimos sobre su deceso, no podemos mas que lamentar que México vaya perdiendo esos escasos hombres legítimamente preocupados no solo por el precio de su acción en la Bolsa o por su relación con el presidente en turno o el que viene.

Hombres como don Lorenzo Servitje le harán siempre falta a una nación en la que la ceguera de los que mas tienen sobre los mas desafortunados propiciará que se dé un colapso social.

Un choque que podría evitarse, si el empresariado actual rescata un poco de esa sensibilidad social que siempre caracterizó a quien hizo de Bimbo un emporio de clase mundial.

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Ramón Alberto Garza

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