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31 de Octubre del 2017

Trump: el principio del fin

Era cuestión de tiempo para que comenzaran a emerger las evidencias que confirmaran de que la campaña presidencial de Donald Trump tenía tufo a vodka y a caviar.
Ya se veía venir. Era cuestión de tiempo para que comenzaran a emerger las evidencias que confirmaran de que la campaña presidencial de Donald Trump tenía tufo a vodka y a caviar. La entrega de Paul Manafort al FBI en medio de las acusaciones de sus nexos con el gobierno y con empresarios Ucranianos, la transferencia de millonarias aportaciones a paraísos fiscales y el eventual lavado de dinero, tienen olor al principio de un fin. La orden de arresto ya estaba por salir del FBI cuando el ex jefe de campaña de Donald Trump se presentó voluntariamente, por su propio pie, ante las autoridades que él sabía lo iban a requerir en cualquier momento. Ese solo hecho pone sobre la mesa la posibilidad de que siendo su entrega voluntaria, el mensaje es que Manafort está dispuesto a cooperar y eventualmente a negociar. Cooperar aportando la información necesaria para que la danza de los millones entre gobiernos y empresas afines a Rusia sea esclarecida, con todas sus implicaciones. Negociar, porque siendo la entrega voluntaria, antes de que se le dictara la orden de aprehensión, Manafort y sus cómplices podrían canjear información por reducción de penas o sanciones o incluso inmunidad. No tengan la menor duda de que el fiscal especial del caso Rusia-Trump, Robert Muller, entrará en zona de acuerdos, buscando siempre lograr mas y mejor información que lleve a la resolución del caso que pone en vilo el resultado de la elección presidencial norteamericana. Y tampoco tengan la menor duda de que los tres próximos objetivos estratégicos de investigación son el yerno de Trump, Jared Kushner, el hijo de Trump, Donald Jr y el general Michael Flynn. Los tres están fuertemente ligados al intercambio de favores, consejos, asesorías y posibles conflictos de interés entre diplomáticos soviéticos y personajes clave de la campaña Trump. Kushner tendría que responder de sus conversaciones privadas con el embajador ruso, Sergey Kislyak y con el banquero ruso Sergey Gorkov, buscando un canal secreto de comunicación entre la Casa Blanca y el Kremlin. ¿Los potenciales negocios de los Trump a través del yerno Kushner significaron algún apoyo estratégico para aceitar la campaña presidencial? Trump Jr. tendría que responder a sus reuniones del 2016 con una abogada rusa que le prometía a él, a Manafort y a Kushner, información delicada para descarrilar la campaña presidencial de la demócrata Hillary Clinton. ¿Si la abogada ya compartió con algunas fuentes los detalles de esas conversaciones, serán suficientes para probar la intromisión del Kremlin en el resultado final de las elecciones norteamericanas? Y del general Michael Flynn van por los detalles de su vinculación con asesorías al gobierno y a empresas rusas que le produjeros beneficios directos por mas de 500 mil dólares. Las reiteradas mentiras de Flynn sobre este caso le valieron ser la primera gran baja del gabinete de Trump, a solo un mes de haber tomado posesión. Si el general Flynn es hasta ahora el mas evidente mentiroso en el caso de Rusia y la campaña presidencial, cabildeando en favor de los intereses turcos por encima de los norteamericanos, ¿se la van a perdonar? Por eso pronosticamos que la entrega de Manafort y de su asistente Robert Gates, es apenas el picaporte de entrada a lo que podría ser el principio del fin de la presidencia de Donald Trump. Los pasos de Nixon y Watergate estarían por repetirse en un ciclo de confesones, renuncias y perdones que sacudirían los mas profundos cimientos de la Casa Blanca.