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El Socavón de Ruiz Esparza

Un socavón muy profundo. Solo eso le faltaba al gobierno de Peña Nieto, que del orgullo paso a la vergüenza. Y después del incidente irónicamente el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, pareciera que dijo "trágame tierra".
Es triste, es trágico, pero es real. El socavón que se abrió en el nuevo Paso Exprés de Cuernavaca ya es un símbolo de la negligencia, la corrupción y la impunidad oficial. Como si al actual gobierno no le faltaran calamidades que lesionaran todavía mas su imagen y su credibilidad, el hoyo que apareció en una mega obra inaugurada apenas en abril es ya el nuevo monumento nacional a la incompetencia y a la apatía burocrática. Sobran las razones, pero para ponerlas en enumeremos por que el socavón se volvió en dos días en un ícono nacional. UNO.- El colapso del pavimento no fue un accidente inesperado. Las autoridades locales y vecinos de la zona tienen por escrito las denuncias de que algo pasaría, advirtiendo que la obra era ejecutada con baja supervisión. Ninguna autoridad federal los escuchó. El drama es por flagrante negligencia. DOS.- De nuevo aflora la afinidad de este régimen con las constructoras extranjeras, como OHL, Odebrecht y ahora Aldesa, a la que se le adjudicó la obra que costaría mil 45 millones de pesos. Su costo original se elevó un 100 por ciento, aduciendo obras hidráulicas de drenaje y alcantarillado en la zona, cerrando el costo final en dos mil 213 millones de pesos. ¿Cuántos tramos mas de ese viaducto están en riesgo de colapsar? TRES.- Los dos muertos por la súbita aparición del socavón que devoró su auto no son las únicas víctimas. A lo largo de la construcción de la obra se registraron 80 accidentes trágicos, con un saldo de 21 muertos. CUATRO.- La supervisión de la SCT fue muy pobre no solo en la construcción de la obra, sino en la auditoría de los dineros ejercidos. Y eso consta en advertencias hechas por la Auditoría Superior de la Federación y que hasta el momento no tienen respuesta oficial. A ver si con la tragedia no aflora que se dieron “ahorros” en la calidad de la compactación o de los materiales, y eso fue lo que al final causó la tragedia. CINCO.- Sin duda una de las burlas mas grandes fue la reacción de la autoridad federal, en especial de Gerardo Ruiz Esparza. El secretario de Comunicaciones y Transportes, dijo a bote pronto que el socavón fue producto de las lluvias. ¿Acaso era una obra no apta para aguaceros? ¿Y el presupuesto duplicado para hacer las obras hidráulicas necesarias? Peor aún, para enmendar la absurda declaración se dijo que la acumulación de agua en un arroyo subterráneo provocó el hundimiento. ¿Con dos mil 213 millones de costos, nadie hizo las evaluaciones hidráulicas obligatorias? Y para evadir responsabilidades, la constructora Aldesa argumenta que se trató de la corrosión de una alcantarilla y el asolve de redes de alcantarillado por el exceso de basura. Si esas fueran causas, todo el segundo piso del Periférico ya se habría colapsado. Pero no basta con cesar al delegado de la SCT en Morelos para cubrir los platos –las vidas y familias- rotas por tan evidente negligencia. Hay que auditar a Aldesa y a la SCT, porque –qué suerte tienen las constructoras españolas- ya tiene adjudicada la construcción de la nueva torre de control del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. ¿Y que tal si a los tres meses de inaugurada esa mega obra del sexenio se nos colapsa? ¿Le echarán la culpa a los vientos que generan las turbinas de los jets?