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Socavón presidencial

El gobernador de Morelos, Graco Ramírez puso en aprietos no solo al secretario de Comunicaciones y Transportes. Si no también al mismo presidente Enrique Peña Nieto
El presidente Enrique Peña Nieto fue enviado ayer a un socavón por el gobernador de Morelos, Graco Ramírez. De manera sorpresiva, preocupante y alarmante, el mandatario estatal involucró al inquilino de Los Pinos en la presunta negligencia de la tragedia del Paso Exprés de Cuernavaca. Y en su comparecencia ante la comisión de senadores que analiza el trágico caso, un Graco Ramírez bajo juramento colocó de lleno al presidente en el diferendo que hasta ayer solo sostenía con Gerardo Ruiz Esparza. El gobernador dijo que no sólo el secretario de Comunicaciones fue alertado en distintas ocasiones sobre los peligros de esa obra mal ejecutada, sobre todo en su sistema hidráulico. Graco reveló ante los senadores que esas mismas advertencias las hizo personalmente a un Peña Nieto que en su momento las minimizó, no les prestó importancia. Dijo textual el gobernador: “Yo me resistía todavía (a ir a la inauguración). Se me llama del Estado Mayor Presidencial y me dicen que el Presidente me espera, porque yo argumenté tener una reunión de la Conferencia de Gobernadores y que el Presidente me esperaba en Los Pinos para ir. Llegamos una hora y media tarde, porque me esperaron… “Y en la conversación se lo dije. Se lo dije al Presidente y lo conversamos, pero él aseguró que esto en 48 horas estaría resuelto”. Graco confirmó que en reiteradas ocasiones se enviaron oficios, fechados desde octubre del 2016, alertando de los peligros de la mala ingeniería hidráulica, pero que esas advertencias nunca fueron atendidas. El gobernador dijo que le hizo ver al secretario de Comunicaciones que no estaban dadas las condiciones para que la obra fuera inaugurada, pero que Ruiz Esparza insistió en abrirla apresuradamente para desahogar el flujo de Semana Santa. Con todavía mayor detalle, Graco reveló que era falso que el día de los aguaceros se trataran de lluvias excepcionales. Y que los reportes de Conagua podrían dar testimonio de que eran las normales para esa temporada. Y que el peritaje de los ingenieros expertos acabó por exhibir la mala ejecución de la obra, con un tubo inadecuado en diámetro, que acabó taponeado por el concreto que le inyectaron. Pero la obra colapsó y al final del día apareció el socavón y devoró el automóvil con sus dos ocupantes. Con estas declaraciones juradas ante el senado, el gobernador de Morelos le da un giro inesperado al caso del Paso Exprés de Cuernavaca. Porque el acuse de presunta negligencia ya no recae solamente en Ruiz Esparza, sino también en el presidente Peña Nieto. Tanto, que el senador Miguel Barbosa fue contundente al exigir que por las implicaciones que hacía Graco del Secretario y del Presidente, se debía de dar parte inmediata a la Procuraduría General de la República. Porque si no lo hacían, los senadores estarían incurriendo en una acción de encubrimiento, ante el trágico fin de dos vidas por esa obra mal ejecutada. Y después de tan reveladoras implicaciones, la pregunta que flota en el aire es: ¿Engañó el secretario de Comunicaciones a su jefe el Presidente, con información falsa o parcial del Paso Exprés, para justificar la apresurada inauguración? La respuesta final vendrá de Los Pinos, y sin duda de las investigaciones que por oficio tendrá que emprender de inmediato la PGR. Así que como si Odebrecht y OHL no fueran ya suficientes dolores de cabeza, al presidente lo meten ahora en un socavón judicial. ¿Será la renuncia de Ruiz Esparza la salida inevitable?