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Socavón cerebral

En casos de evidente negligencia, los funcionarios públicos esconden la cabeza en un socavón como el secretario, Gerardo Ruiz Esparza
Un hombre le dispara a una mujer y queda muy mal herida. Un vecino le llama al 911 buscando auxilio para la mujer que yace todavía con vida. Pero el auxilio médico no llega a tiempo y la mujer muere. Los forenses hacen su peritaje y concluyen que la causa de que la mujer muriera fue “la tardía llegada de los servicios de rescate”. Que si hubiesen actuado en menos tiempo, la mujer podía haber sobrevivido. ¿Y el atacante? ¿Y la pistola? ¿Y las balas? Pues por inverosímil que parezca, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, está aplicando la misma absurda receta en el caso de la tragedia del socavón exprés de Cuernavaca. Dice la dependencia responsable de la obra que la causa de la muertes de los dos ciudadanos –padre e hijo- que iban en el auto que cayó en el gigantesco socavón fue culpa del gobierno del estado de Morelos porque sus cuerpos de auxilio no llegaron a tiempo. ¿Y el socavón, que equivale a la pistola y la bala?, ¿Quién lo disparó, es decir, de quien fue responsabilidad?, ¿Acaso había señales que alertaran a los automovilistas sobre ese pozo que se gestó minutos antes de que el auto cayera y murieran sus ocupantes?. Lo que deja en evidencia el llamado “peritaje independiente” de la SCT es la muy pobre, primitiva y lamentable mentalidad de nuestros funcionarios públicos. En casos de evidente negligencia o en errores producto de malas ejecuciones o clara corrupción, o esconden la cabeza en un socavón donde creen que nadie los verá o de plano buscan a un culpable que pague por la tragedia, como Ruiz Esparza que busca injustamente endosarle las muertes al gobernador de Morelos, Graco Ramírez. ¿Por qué al informar del peritaje el secretario de Comunicaciones y Transportes no exhibe las cartas de denuncia que los vecinos, el municipio y el mismo gobierno del Estado le enviaron a su delegado para alertar del peligro cuando la obra estaba en ejecución? Eso equivale a que alguien vea a un desquiciado mental comprando un arma, anunciando que va a cometer algún asesinato, se denuncie el hecho y la autoridad se haga de la vista gorda. Y que a la hora de la tragedia, se culpe a la Cruz Roja porque no llegó a tiempo a dar los primeros auxilios. Y este es solo el último desliz de Ruiz Esparza en el caso del socavón. ¿Alguien olvidó aquella declaración de la indemnización por “el mal rato” que les hicieron pasar a los familiares de las víctimas? Por eso en México estamos como estamos. Porque aquellos quienes detentan el poder casi siempre evaden responsabilidades, eluden a la justicia y apuntan con su dedo acusador a otros de los males que ellos mismos generan. ¿Podía explicar el secretario de Comunicaciones y Transportes que pasó con el pago de 115 millones de pesos que pagó a tres bufetes de ingeniería que tenían la responsabilidad de supervisar la obra y que evidentemente no cumplieron? ¿Se adjudican las millonada sin pagar por la negligencia de lo que no hicieron? Si ese es el socavón cerebral con el que se nuestra clase política, estamos en muy serios problemas. Porque son tan ciegos que no ven lo que todos vemos y son tan ingenuos y cínicos para pensar que vamos a comprar sus explicaciones torcidas que los salvan de su responsabilidad. Y todo por creer que son inmunes e intocables a cualquier escándalo por obra y gracia de una amistad presidencial.