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Slim, peligro para México

La reforma de Telecom declaró dominantes a Telmex y Telcel y los obligó a ajustar sus abusos, pero a Carlos Slim no le gusta perder y se inconformó en la Suprema Corte
Si alguna de las reformas concretadas durante el gobierno de Enrique Peña Nieto puede presumir de resultados constantes y sonantes, esa es la de Telecomunicaciones. El hecho de que a Telmex y Telcel se les declarara jugadores dominantes y se obligara a ajustar una serie de abusos, fue un avance significativo para que se diera una competencia menos desigual y las tarifas telefónicas bajaran. El más evidente de esos abusos era el robo en despoblado que significaba la tarifa de interconexión que Carlos Slim les cobraba a sus competidores y que solía ser más cara que el costo de la llamada. Pues bien, dado que a “Ciertobulto” –como le llaman de cariño sus allegados- no le gusta perder y tiene los recursos sobrados para pelear, se inconformó judicialmente con la medida y se fue a pelear el caso a la Suprema Corte. A pesar de ello, y confiados en que la reforma se aprobó para beneficiar a los consumidores, los competidores de Slim se lanzaron a un plan de consolidación y nuevas inversiones. En concreto Movistar -de Telefónica- y ATT -que consolidó a Iusacelly Nextel-  además del binomio Alestra y Axtel, se reagruparon y gracias a las nuevas tarifas, obligaron a Telmex y a Telcel a bajar sus desorbitados precios. Pero alguien ya comenzó a filtrar que el fallo de la defensa de Slim vendría favorable para las empresas de uno de los hombres mas ricos del planeta. Y que eso obligaría a modificar la aplaudida nueva Ley de Telecomunicaciones. Si eso sucede, se vendría abajo el fallo del IFETEL que declaró preponderantes a las empresas de Slim, por lo que en la nueva condición iguales se reinstalaría el cobro de interconexión. De consumarse la afrenta, Telmex y Telcel esperarían que sus competidores les liquidaran 800 millones de pesos de interconexiones que no se pagaron desde que se decretó al nueva legislación. Y por supuesto, al volver los cobros de interconexión las tarifas telefónicas se irían a la alza, anulando la presunción de logros de libre competencia del actual gobierno. Un temor oculto de Slim es que sabe que Telefónica ya se va, y que está por concretar la venta de sus activos a la norteamericana Sprint, reforzada con capital coreano. Pero como dicen en el pueblo, el Ingeniero no da brinco sin huarache y menos con el capital que maneja. Slim aprovecha el momento político de la inminente sucesión presidencial para comprarle su alma al mejor postor político, sea del color que sea, y que le garantice preservar sus privilegios en el nuevo sexenio. Por ahora “Ciertobulto” se conformaría con el fallo de la Corte a su favor y lograr la destitución del presidente del IFETEL, Gabriel Contreras, quien nunca se dejó seducir por el poder del dueño de Telmex y Telcel. Pero la competencia no está cruzada de brazos. Y por lo pronto los directivos de Telefónica y de ATT ya enviaron su mensaje con toda claridad a Los Pinos: si se da marcha atrás a la Ley de Telecomunicaciones, nos vamos de México. ¿Imaginan el golpe a la credibilidad frente a los inversionistas extranjeros no solo de telecomunicaciones, sino de la industria petrolera y de energía? ¿Cambiar reglas del juego cuando ya decidieron inversiones bajo otro esquema que resultó falso? Eso sí es ser un peligro para México. Eso sí es mandar al Diablo a las instituciones.