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26 Septiembre 2017

Sismo entre presidenciables

El sismo movió el suelo de los partidos, que por presión de todo el país ahora si se ha puesto las pilas en trabajar rápido, esperemos que no solo sea el momento.
La eterna exigencia por reducir el número de legisladores podría por fin hacerse realidad. Lo que antes se dio por voluntad propia, el sismo podría desaparecer un segmento de la alta e ineficiente burocracia. El PRI de Enrique Ochoa Reza salió ayer a anunciar que hoy propondrán al pleno de la Cámara de Diputados la iniciativa no solo para retirar los fondos públicos de las campañas políticas, sino para eliminar curules en el Senado y en la Cámara de Diputados. La iniciativa demanda la desaparición de los legisladores plurinominales. Son 100 diputados, 64 senadores y 484 diputados locales. De acuerdo con las estimaciones de Ochoa Reza, el país podría con ello ahorrarse unos 11 mil 600 pesos anuales, aplicables directamente a la reconstrucción. Ello sin contar con el ahorro de seis mil 800 millones de pesos de nuestros impuestos, que ya no se destinarían a la campañas del 2018. Para ser justos, hay que recordar que en 2009, en el sexenio de Felipe Calderón, el PAN presentó una iniciativa de recorte legislativo que no prosperó, porque entonces la frenó en PRI. Y que en enero de este año, el PRI a través de Jorge Carlos Ramírez Marín –hoy presidente de la Cámara de Diputados- hizo una propuesta similar que tampoco prosperó, ahora por rechazo de los otros partidos. Por eso confiemos que esto no sea una calentura sísmica que no deje secuelas. Y que por fin se aproveche la emergencia para podar las ramas secas. Pero lo que nadie puede negar es que los sismos del 9 y 19 se septiembre sobrepolitizaron el ambiente. Y los golpes bajos entre precandidatos –justos o injustos- están a la orden del día. El primer presidenciable damnificado es Miguel Mancera, precandidato del PRD, del Frente Opositor o incluso independiente, quien está congelado mientras no se supere la emergencia en la ciudad que gobierna. Sobre él se van la mitad de los cuestionamientos que acusan tanto al gobierno federal como al de la ciudad capital de no estar a la altura del desastre. Si reacciona, todavía puede capitalizar el drama a su favor. Viene después el drama del Colegio Enrique Rébsamen, epicentro mediático del sismo y que se ubica en la morenista delegación de Tlalpan. Ahí los ataques se dirigen a su delegada Claudia Sheinbaum, precandidata de Morena al gobierno de la Ciudad de México. ¿Podrá demostrar que no fue su gobierno, sino los priistas que gobernaban el DF en 1983, los que aprobaron la fatídica construcción? Aurelio Nuño, presidenciable por el PRI, también está en el tocadero. Se cuestiona si su dependencia autorizó la operación del colegio sin la supervision debida y hasta donde alcanza su responsabilidad. El ya reviró y le mandó el caso a la delegada morenista de Tlalpan. Ni qué decir de Graco Ramírez, el gobernador de Morelos a quien las redes sociales lo están sacudiendo, al acusar a su esposa de presuntamente manipular con fines politicos las ayudas que llegan para los damnificados. ¿Fuego amigo desde el PRD? ¿O intereses de bajarlo junto con Macera del Frente Opositor? Ni que decir de Miguel Angel Osorio Chong, el presidenciable tricolor al que le llovieron insultos y proyectiles en sus recorridos por las zonas dañadas por el sismo. Y al final los cuestionamientos sobre si otro presidenciable favorito, José Antonio Meade, operará con la urgencia necesaria los cambios presupuestales para salvar la enorme tragedia. Por eso no lo duden. Los efectos del simo trepidarán todo el 2018. Lo que vemos ahora es apenas el principio.