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18 Septiembre 2017

San Bronco

En su intento por gobernar México, El Bronco advierte que trabajará en la fe de los ciudadanos. Su estrategia es conseguir el apoyo de algunos líderes evangélicos y cristianos
En la antesala de la sucesión presidencial 2018, uno de sus precandidatos independientes podría recibir pronto la canonización. Se le conoce ya como San Bronco. Y es que la novedad del gobernador Jaime Heliodoro Rodríguez es que pasando por encima de la Constitución, anuncia públicamente que su gobierno va a dejar de ser laico. En otras palabras, que desde alguna de las doctrinas de la fe–la que el independiente gobernador decida- va a inculcar la religión como norma de su gestión pública. El Bronco que aspira a gobernar a México, advierte que va a trabajar en la fe de los ciudadanos, porque la idea del gobierno laico está destruyendo a la sociedad. Su pronunciamiento lo hizo en un evento de prevención del delito, en donde en reiteradas ocasiones hizo referencias explícitas a Dios. Los asistentes no sabían si estaban en un mitin político o frente a un predicador cristiano. Tan evidente era su intención evangelizadora, que se disculpó por estar hablando como pastor o cura. “No lo soy”, aclaró. Curioso bandazo del precandidato independiente a la presidencia, quien antes de entrar en campaña para ser gobernador pasó por los ritos de iniciación de la Gran Logia Masónica. Conociendo el poder y la influencia de los masones en la política nuevoleonesa, él y su fiel escudero Manuel González, se afiliaron a la logia, de la que se tomaron de la mano en campaña para ganar la silla estatal. Eso significaba que profesaban la laicidad del gobierno, sin demérito de cualquier creencia personal muy respetable. Pero algún quiebre se dio con la masonería, que ahora el gobernador de Nuevo León aparece como predicador en templo ajeno. La sorpresa para muchos de los asistentes al bautizo religioso de El Bronco se dio cuando en un momento de su prédica dijo “¡Dios es grande!”, a lo que el público le respondió : “¡Amén!”. Si de verdad Jaime Rodríguez busca el perdón divino, que comience por pasar a algún confesionario para expiar tanto pecado de su decepcionante gobierno. Comenzando por explicar sus relaciones políticas y de negocios con el cuarteto que integran Jesus Hernández, Carlos Guevara, Ramón Baca y Salomón Marcuschamer. Que confiese la culpa que no lo deja dormir tras la trágica muerte de su compadre Fernando Maiz o las reiteradas traiciones a quienes lo dieron todo en campaña y a abandonó en el camino, como Fernando Elizondo, Roberto Flores y Cuauhtémoc Antúnez. La conversión de El Bronco Masón a San Bronco no tiene otra explicación que la urgencia del gobernador de Nuevo León de usar a la comunidad evangélica con fines politicos sucesorios. Solo para que se den una idea del poder evangélico en Nuevo León, en el censo del 2000 eran 41 mil los que se profesaban esa religión. Para el 2010 la cifra se elevó a 374 mil, es decir un 750 por ciento más. La estrategia de El Bronco es que frente a los apretados tiempos politicos que tiene, algunos líderes evangélicos y cristianos lo apoyen para recolectar las 900 mil firmas que le garanticen su candidatura independiente. El aspirante presidencial independiente no la tiene fácil para conciliar los tiempos entre los que él espera pedir licencia con la recolección de las firmas. Sabe que eso solo sería posible con un milagro. Pero sabe que en su tiempo Marta Fox y luego Felipe Calderón concretaron pactos religiosos con los evangélicos, demostrando como ahora lo quiere Jaime Rodríguez, que se puede estar bien con Dios….y con el Diablo. ¡Aleluya!