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17 de Noviembre del 2017

El PRI en parto

En cualquier momento el jefe supremo del tricolor, Enrique Peña Nieto podría programar el parto del tricolor, pero ¿qué nombre le ponemos al niño del PRl?
El PRI está ya en posición de dar a luz. El trabajo de parto del ¨tapado¨ya comenzó. Y las contracciones políticas son cada vez mas intensas. En cualquier momento el jefe supremo tricolor, Enrique Peña Nieto, hará uso de los forceps que le permitan el alumbramiento, con la correspondiente nalgada que anuncie la nueva vida. La liturgia política que ya marca inaplazables los tiempos solo está suspendida por una pregunta: ¿Que nombre le ponemos al niño? Evaluemos. José Antonio.- Meade es el precandidato con más experiencia de servicio público. Mesurado, profundo, eficiente, sin partido, con imagen pulcra, sin afanes protagonistas, el actual secretario de Hacienda personifica al candidato ideal. Tiene por superar el nunca haber vivido una elección con todo lo que significa que su primera experiencia electoral sea la presidencial. Miguel Ángel.- Aunque sea el puntero en las encuestas dentro del priismo, su trabajo en Bucareli deja mucho que desear, sobre todo en materia de seguridad. Trae demasiados expedientes abiertos sin cerrar. Sus intrigas lo confrontaron con Videgaray, Cienfuegos, Soberón, Nuño, Beltrones, Calzada y en estos días hasta con Peña Nieto, quien no pudo defenderlo frente a las criticas del repunte de la inseguridad. Luis.- El forcejeo por el Tratado de Libre Comercio lo está reinstalando como un candidato muy viable, apenas abajo de Meade. Si el secretario de Hacienda dijera “paso” prefiriendo Banxico, Videgaray podría ser el Caballo Negro. Desde que regresó a la cancillería se descartó como precandidato, pero se instaló como el jefe máximo del llamado Grupo Itamita, que presume tener en uno de los suyos al candidato tricolor 2018. En Relaciones Exteriores ya hacen maletas. Aurelio.- Es el itamita favorito de un sector del PRI al que no acaba de aceptar el no-partidismo de Meade. En la triada José Antonio, Luis y Aurelio dicen que se esconde la santísima trinidad política tricolor que regirá el 2018. Tiene en su contra sus pendientes en los avances de la Reforma Educativa –quizás boicoteado por Miguel Ángel- y ese porte de príncipe inglés que sería difícil de venderle a un electorado mayoritariamente de manta, mezclilla, huarache y botas. José.- Sin duda el mas culto y conciliador de todos, con esa autoridad que solo dan los años, Narro aparece como el que está mas allá del bien y del mal. Un Bernie Sanders a la mexicana. Tiene como viento en contra esas canas y esa edad que se presume que no serían fácilmente respaldados por los llamados votantes millenials, que buscan líderes de impetus y empuje como Trudeau o Macron. Enrique.- Con el apellido De la Madrid a cuestas como sinónimo de resuelve-crisis, el secretario de Turismo es con Meade y Nuño el tercero de esa generación de jóvenes que pueden hacer click con el nuevo electorado. En contra –¿o quizás a favor?- viene con el padrinazgo del poderoso, pero igualmente controvertido, Emilio Gamboa Patrón, quien fuera el alter ego de su padre Miguel de la Madrid. Enrique Bis.- Aunque no está en las listas oficiales, sus sorprendetes resultados en 12 meses al frente del PRI lo ubican como el político con quien en estos momentos Peña Nieto se siente mas confortable. Ese hecho, sumado a que es el único que confronta con eficacia a Anaya que a López Obrador, le da un boleto de última hora para instalarse como un comodín, desde la misma posición que algún día ostentó otro presidente del partido: Luis Donaldo Colosio. ¿Para cuando programamos el parto priista? ¿Natural o por cesárea?