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07 de Noviembre del 2017

Peña-Gamboa: All in One

El hombre de la comunicación en Los Pinos intentó sortear los débiles cuestionamientos que le plantearon en la mesa de debates los periodistas María Scherer, Leo Zuckerman y el propio conductor Carlos Loret de Mola.
Durante su aparición de ayer lunes en Despierta con Loret, el vocero presidencial Eduardo Sánchez hizo una moderadamente buena defensa de los logros y los desaciertos del gobierno de Enrique Peña Nieto. El hombre de la comunicación en Los Pinos intentó sortear los débiles cuestionamientos que le plantearon en la mesa de debates los periodistas María Scherer, Leo Zuckerman y el propio conductor Carlos Loret de Mola. Pero en medio de todas las defensas, destacó una que no tiene desperdicio. El vocero presidencial le endosó al Senado algunos de los mas atorados procesos políticos. Como muestra puso sobre la mesa el inconcluso proceso del sistema anticorrupción, que no acaba de elegir a su fiscal por falta de acuerdos en el Senado. Olvidó Eduardo Sánchez que los mexicanos ya estamos un poquito creciditos y que ya no nos cocemos al primer hervor cuando se nos quieren contar cuentos chinos…o yucatecos. En política, aquí, en China o en Mérida, cuando existe voluntad política para sacar adelante algo que le interesa al líder de una nación, se convence con la diplomacia, se seduce con premios o se asoman los castigos. Así de simple. En el arranque de su sexenio, el presidente Peña Nieto puso sobre la mesa la urgencia de sacar adelante las reformas estructurales que ni Zedillo, ni Fox, ni Calderón lograron en sus gobiernos. Y lo hizo. Fue mas la voluntad presidencial de dar resultados en medio de la incredulidad hacia su gobierno, que en unos cuantos meses las reformas se aprobaron en cadena, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. Que mas tarde esas reformas fueron traicionadas por un sistema judicial colapsado, sin procuradores ni fiscales que persigan, o por un aparato de telecomunicaciones indefenso ante el poder de Carlos Slim, eso es otra historia. Pero que el vocero presidencial intente decirle a los mexicanos que el sistema anticorrupción está atorado porque no existe la voluntad en el Senado para sacarlo adelante, es un argumento demasiado pobre. ¿Se olvida Eduardo Sánchez quién es el compañero imprescindible de golf del presidente Enrique Peña Nieto? Pues para refrescarle la memoria, es el líder del Senado, Emilio Gamboa Patrón. Tan imprescindible es que Gamboa se apersone cada sábado o domingo en el green, que hasta se pone a su disposición un helicóptero oficial, de las Fuerzas Armadas, que tendría que estar ocupándose de tareas mas trascendentes. Cuando se escriba la historia del actual sexenio, sin duda que la dupla Peña Nieto- Gamboa será crucial para entender lo que se pudo hacer o lo que no se pudo o no se quiso concretar. Y al igual que en el campo de golf, donde la jugada suprema es el “hole in one”, en la estrategia política entre el inquilino de Los Pinos y el líder del Senado es la del “all in one”. No existe político, personero, cabildeador o consejero mas relevante para el presidente que Emilio Gamboa Patrón. Y ese co-gobierno intentará extenderse mas allá del sexenio, que esta a poco mas de un año de fenecer. Por eso el cuento, chino o yucateco, del vocero presidencial de endosarle al Senado la lentitud para concluir la legislación anticorrupción no lo compramos. Porque no es creíble que los 18 hoyos que cada semana juegan juntos el “All in One” no se tejan estrategias, planes de acción o de no acción, que definan el destino de la Nación.