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07 de Diciembre del 2017

Osorio en rebeldía

Miguel Angel Osorio Chong está enojado y en franca rebeldía con el presidente Enrique Peña Nieto y con el Partido que le viene arropando su carrera política desde 1991.
Miguel Angel Osorio Chong está enojado y en franca rebeldía con el presidente Enrique Peña Nieto y con el Partido que le viene arropando su carrera política desde 1991. El secretario de Gobernación se resiste a aceptar que José Antonio Meade ya es el candidato, y desafía la autoridad presidencial que ha tenido que invocar a su fuerza para exigirle estar presente en los actos cruciales del partido post-destape. Y es que Osorio Chong sentía que la candidatura presidencial del PRI ya era suya. Que el ser el puntero en las encuestas entre los priistas le daban un pase automático a la boleta presidencial 2018. Pero no fue así. Su falta de lealtad con el inquilino de Los Pinos acabó por descartarlo del juego sucesorio, en donde aún busca desesperadamente incluirse en una posición clave en el Partido o en el comité de campaña. Pero el perfil del secretario de Gobernación está contrapunteado con la imagen ciudadana, de novedad electoral, que intentan imprimirle a la campaña presidencial priista. Es un político del viejo cuño, duro. Quizás el mas duro desde los tiempos del mítico Fernando Gutiérrez Barrios. Por eso Osorio Chong tendrá que recoger ahora la cosecha de odios que durante cinco años sembró desde su poderosa posición en contra de casi la mayoría de los miembros del actual gabinete, desde Videgaray hasta Cienfuegos. El secretario de Gobernación no concibe que “los aprendices del ITAM” le ganaran la partida, a él y a su CISEN, con todo y su Pegasus espiando a rivales y detractores. Tampoco acepta que conforme se arma el rompecabezas, se confirma las tesis de que desde Bucareli se operó, a contracorriente del PRI, el fracaso electoral del 2016. Ese descalabro que pretendió escriturarle a su rival político Manlio Fabio Beltrones. Ni que decir que Osorio Chong ponga hoy al partido de su propiedad, Encuentro Social, al servicio de Morena, en un evidente desafío al Partido por el que quería ser candidato presidencial. Menos puede digerir el inquilino de Bucareli que en la recta final d se hayan disparado todas las estadísticas de inseguridad y que instalan al actual gobierno como uno de los peores, solo superado o empatado con el sangriento sexenio del panista Felipe Calderón. Ni qué decir de los “peros” que sobradamente le endosan los servicios de inteligencia norteamericanos, que cuestionan la efectividad, por decir lo menos, del inquilino de Bucareli, a quien marginan de las decisiones bilaterales cruciales en materia de seguridad nacional. Osorio Chong está consciente de todo eso. Pero desde que un día le arregló al entonces gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto un conflicto irreconciliable con el gobernador veracruzano Fidel Herrera, siente que el actual presidente le escrituró su alma. Calculó mal. Ahora el sistema se apresta a tener listos sobre la mesa dos o tres asuntos cruciales que neutralicen la ira del inquilino de Bucareli. Como el desenlace del caso Odebrecht o un serio asunto de seguridad nacional. Para que no se repitan los desaires como el de no asistir al evento oficial del quinto año de gobierno. Porque aunque es cierto que José Antonio Meade ya fue destapado, el camino a su legitimación como candidato oficial a la presidencia no se cierra sino hasta febrero. ¿Tendrá el presidente Peña Nieto que recurrir reiteradamente a la fuerza, como ya lo hizo, para conminar a su subalterno a la disciplina? ¿O frente a la rebeldía se verá obligado a asumir alguna medida mas contundente y radical para impedir que le descarrilen el Proyecto Meade?