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01 de Diciembre del 2017

¿Osorio Chong con AMLO?

Por más que los sienten a la mesa en un restaurante público, que el precandidato del PRI, José Antonio Meade no se la crea, Miguel Ángel Osorio Chong no está con él
Andrés Manuel López Obrador es el candidato a vencer en las elecciones presidenciales del 2018. Su ventaja ya se marca dos a uno contra el mas cercano rival. Por eso extrañan los informes de que su partido, Morena, está sentado a la mesa concertando alianzas precisamente con aquellos partidos cuyos líderes y fundadores deplora el tabasqueño. El más reciente coqueteo con Morena es del Partido Encuentro Social (PES) que preside Hugo Erick Flores, pero cuyo dueño y financiador es el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Algunos analistas advierten que el acurrucamiento del PES en los brazos de Morena no tiene otra intención que dejarle en claro a la alta cúpula priista que Osorio Chong no está de acuerdo con la candidatura de José Antonio Meade. Por más que los sienten a la mesa en un restaurante público y acarreen a todos los medios de comunicación para tomarles la foto de la hipocresía, que Meade no se la crea. Osorio no está con él. Si así fuera el secretario de Gobernación le habría servido como delicioso postre al candidato de su partido el apoyo incondicional del PES. Pero no fue así. Y cuidado que en la negociación para bajarle lo enojado a Osorio Chong le entreguen el PRI. Acabaría sucediendo lo mismo que en junio del 2016, cuando a pesar de los optimistas reportes del CISEN a Los Pinos, el PRI sufrió una debacle política que en apariencia Bucareli no detectó. La historia detrás de aquella sorpresiva derrota en la que los tricolores comandados por Manlio Fabio Beltrones perdieron Veracruz, Quintana Roo, Tamaulipas, Chihuahua y Durango, tiene su origen en una gran traición política. Entonces lucía mas redituable para los intereses futuristas de Osorio Chong apoyar a aquellos candidatos opositores a gobernador para que le debieran el favor y –seguro de que sería el candidato- cobrarlo en 2018. De paso el inquilino de Bucareli descarrilaría con esa derrota a uno de los fuertes aspirantes priistas a la candidatura presidencial tricolor. A quien tenga dudas, que le pregunte al “independiente” Jaime “El Bronco” Rodríguez quién le pidió que enviara a Tamaulipas recursos humanos y económicos para apoyar la victoria de el panista Francisco García Cabeza de Vaca. Por eso luce preocupante el juego político de Osorio Chong. Porque de la mano del PES y sus evangélicos, tiene todas las de ganar con el PRI o con Morena. Si los tricolores le cumplen sus caprichos, producto del berrinche de no ser el elegido, el PES será del PRI. Pero si como hasta ahora no se siente cómodo, coqueteará con Morena. Por eso López Obrador y Yeidkol Polevnsky deben de medir bien sus relaciones con el PES. Porque no son sólidas, se manipulan desde Bucareli y el precio de alquilar esas siglas podría ser muy caro. Y conociendo el estilo de la casa, no duden que si el PES terminara apoyando a Morena, podría ser el Caballo de Troya desde donde el sistema infiltre o reviente el proyecto lopezobradorista. Lo mismo tendría que hacer López Obrador cuando evalúe la conveniencia o no de que el PANAL también se le sume a su causa. Podría acabar políticamente atrapado en una guerra entre el SNTE y la CNTE. Por eso decimos que el puntero candidato de Morena tiene que sopesar bien sus alianzas. Porque es tanta su ventaja, y al mismo tiempo tan elevados los riesgos de acurrucarse con quienes siempre criticó, que como diría el cantautor Juan Gabriel: Pero qué necesidad…No vale la pena.