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OHL...otra vez

En momentos que estalla el escándalo Odebrecht-Lozoya se cuestiona la licitación de Aldesa-Paso Exprés. La lupa se pone en las presunciones de que OHL financió la pasada campaña priista
Una de las características de quienes le operan las agendas políticas a los presidentes de México suele ser su falta de sensibilidad. Da la impresión de que aquellos que están obligados a cuidarle las espaldas al primer mandatario son tan superficiales, que acaban por exponerlo y exhibirlo. Vean la asfixia a la que someten al presidente Enrique Peña Nieto con los casos abiertos de los sobornos de Odebrecht a Emilio Lozoya, el socavón del Paso Exprés de Cuernavaca y el secretario Ruiz Esparza, la controversia de OHL y su favoritismo en el Estado de México. El común denominador es claro. Son tres constructoras extranjeras –una brasileña y dos españolas- cuyos benévolos y jugosos contratos de obra pública, algunos muy mal ejecutados- de las que se presumen que aportan un porcentaje de sus ganancias a fortalecer las finanzas del PRI. Y es precisamente en los momentos en que estalla el escándalo Odebrecht-Lozoya y que se cuestiona la licitación de Aldesa-Paso Exprés, cuando dejan que se abra un nuevo expediente OHL-Edomex. La lupa la acaban de poner sobre las presunciones de que OHL fue factor fundamental para financiar pasada campaña priista en el estado natal del presidente. Y todavía con el debate caliente, de súbito la constructora española –no el gobierno mexiquense- anuncia un aumento en el peaje de sus dos carreteras insignia: el Circuito Exterior Mexiquense y el Viaducto Bicentenario. El aumento de ese peaje no es cualquier cosa, si se considera que am as vías tienen un uso intensivo para desahogar la vialidad del Edomex. Y que desde su inauguración viene elevando las cuotas constante y consistentemente. Hoy con el nuevo aumento ya está en el máximo posible autorizado. A ver, a ver, a ver. ¿A nadie dentro del gabinete o del gobierno mexiquense se le ocurre que ocho semanas de que el PRI gana apretadamente la elección, el encarecimiento de los peajes despertará sospechas? La conclusión casi inevitable es que le estarían devolviendo a OHL el favor de financiar la campaña priista, dejándole a la constructora manos libres para fijar tarifas que ya superan los 100 pesos por subida al circuito. Es una acusación que puede no tener fundamento, pero por las evidencias, los arreglos y sobre todo la premura para aplicar el nuevo cobro, obliga a pensar mal. Y frente a la inminente elección presidencial, el expediente OHL- Edomex se convertirá en epicentro para exigir explicaciones de lo que hoy simplemente no tiene justificación lógica. ¿Cuáles eran los peajes y los años de concesión, bajo la licitación original otorgada a OHL para ambas obras? Si tanto los peajes como el tiempo de concesión se elevaron considerablemente ¿En donde están depositándose esos fondos? ¿En las arcas de OHL, en las del Edomex o en las campañas que acaban de pasar y las que vienen? Sin ignorar que en el expediente Odebrecht-Lozoya ya pesa la sombra de que los primero cuatro millones de dólares habrían ido a parar a la campaña presidencial del PRI en el 2012. Y tampoco desdeñando que los reflectores también están sobre los costos y las licitaciones del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México y la sospecha de que sus constructoras acaben fondeando el proyecto 2018. Bajo tanto río revuelto, ¿quién es el miope, en el gobierno federal o el estatal, que piensa que una elevación de tarifas en las obras de OHL va a ser aceptada sin chistar, sin cuestionarse? Está claro que importa mas cuidar los intereses de una constructora que las espaldas del Presidente.