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14 de Agosto del 2017

Odebrecht y Lozoya

El escándalo de Odebrecht será crucial rumbo al 2018, luego de que testimoniales de tres ejecutivos señalan a Emilio Lozoya Austin como receptor de un soborno de 10.5 millones de dólares
Lo advertimos durante meses, una y otra vez. Si el gobierno mexicano no se anticipaba a revelar a los funcionarios que recibieron los 10.5 millones de dólares en sobornos de Odebrecht, el golpe vendría del extranjero. Y la bomba ya estalló. El diario brasileño O’Globo dijo tener documentos que revelan que el receptor del soborno fue nada mas y nada menos que el ex director de PEMEX, Emilio Lozoya Austin. Los testimoniales son de Luis Alberto de Meneses, director de Odebrecht México, así como Luis Mameri e Hilberto da Silva. Ellos dan cuenta de que el soborno se dio para que se les asignara la compactación y cimentación de los terrenos de la refinería de Tula, en Hidalgo. El soborno fue aportado distintas entregas entre 2012 y 2016. Los testimoniales revelan que la primera aportación de cuatro millones de dólares fue entregada en 2012 a Emilio Lozoya Austin. Lo curioso es que en el tiempo en que se le entregó esta partida, el susodicho era solo un funcionario de la campaña presidencial del entonces candidato Enrique Peña Nieto. Es decir, que lo que se asoma es que el dinero habría sido entregado presumiblemente para beneficiar la campaña del actual presidente de México, o por lo menos eso es lo que Lozoya Austin les habría hecho creer a los directivos de Odebrecht. El testimonial es muy claro al revelar que ese funcionario de la campaña presidencial priista se convirtió mas tarde en el director de PEMEX, recibió el complemento del soborno hasta alcanzar los 10.5 millones y cumplió la promesa de asignar el contrato de 115 millones de dólares a los brasileños. El asunto es en extremo delicado a la luz de lo que hoy sucede en otros países con el caso Odebrecht y sus sobornos convertidos en aportaciones para campañas presidenciales. Cuestión de recordar que hace apenas un mes, el 13 de julio pasado, el expresidente del Perú, Ollanta Humala, y su esposa Nadine Heredia Alarcon, fueron detenidos y enviados a prisión preventiva en Lima, acusados de haber recibido 3 millones de dólares para su campaña presidencial del 2011. Nadine era la jefa de la campaña de su marido. Por eso en el cuarto de guerra de Los Pinos deben tener muy en claro lo que está en juego sobre la mesa. No se trata de un simple soborno, que ya de suyo es escandaloso. Lo que se intentará poner a debate es si, como se presume por los tiempos y las circunstancias, al menos esa primera parte del soborno de 4 millones de dólares fue o no a dar a las arcas de la campaña presidencial 2012. La única manera de que eso no suceda es que Emilio Lozoya Austin acepte que él engaño a los directivos de Odebrecht y que tomó el soborno para si mismo, sin reportarlo a nadie. Coincidencia o no, Lozoya Austin se convirtió meses después en el director de PEMEX, con atribuciones para asignar el contrato de 115 millones de dólares a los brasileños, que le complementaron los 6.5 millones de dólares que faltaban para consumar el acuerdo. Y curiosidad o no, el tema emerge en los momentos en que el presidente Enrique Peña Nieto apenas saboreaba su victoria política y la de su dirigente tricolor, Enrique Ochoa, en la que podría considerarse una exitosa asamblea del PRI que les allanaba el camino de la sucesión presidencial. Por eso no pierdan de vista el caso Odebrecht. Porque no tengan la menor duda que por el rumbo que va, el caso Odebrecht será crucial para decidir el futuro político en el 2018.