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08 de Diciembre del 2017

Odebrecht entre líneas

No es gratuito que apenas pasado el destape del candidato del PRI a la presidencia se haya filtrado tres sacudidores videos que desenmascaran en toda su crudeza el caso Odebrecht-Mexico. Si, el de la constructora brasileña que se dedicó a sobornar en todo el planeta a gobiernos para conseguir obras públicas y que tiene abiertos procesos por corrupción en al menos 12 países, con siete presidentes o ex presidentes involucrados. ¿Qué confiesan en esos videos Luis Alberto Meneses de Weyll e Hilberto Mascarenhas Alves da Silva al comparecer ante la procuraduría brasileña? ¿Cuáles son los nuevos indicios, mas allá de lo que ya sabemos, que aporta esa confesión? Detectamos tres. UNO.- Se confirma que fue Emilio Lozoya Austin, en sus días de campaña con el candidato Enrique Peña Nieto, quien solicitó a Odebrecht seis millones de dólares con la promesa de abrirle a los brasileños las puertas de Pemex. ¿Era ese soborno para Lozoya Austin? Lo que confiesa Meneses de Well es que el operador peñista dijo que buscaba quedar bien con la cúpula de la campaña priista, en un intento fortalecerse en el primer círculo peñista. El director de Odebrecht México reveló que cuando le informaron que solo le darían cuatro millones de dólares, Lozoya Austin no dio de inmediato los números de cuentas. Pero el otro ejecutivo de la constructora brasileña si detalla sus reuniones con Lozoya Austin para cuadrar las transferencias a cuentas offshore de Mónaco utilizando como intermediario financiero a Rodrigo Tacla. ¿Eran para la campaña presidencial? Aparentemente sí. La pregunta es si al final del día, quien recibió en esas offshores el soborno –sea Lozoya Austin o alguien mas- lo transfirió o no a los que le manejaban las finanzas de campaña. Hay indicios de que ese dinero nunca alcanzó su destino. Pero ese misterio se resuelve con el nombre del hombre o la mujer que operaba esas cuentas, y cual fue la ruta final de las transferencias. DOS.- Una de las propuestas de Lozoya Austin a los directivos de Odebrecht fue que si querían entrar a la licitación de la refinería de Tula, tenían que asociarse a una constructora mexicana. Y le propuso a Meneses de Well a Construcciones Industriales Tapia (CITAPIA), un consorcio de Hidalgo que también presume sociedades con OHL, la constructora española también involucrada en sobornos, con fondos de su filial mexicana, a campañas políticas en España. ¿Podríamos conocer por el INAI (Instituto Nacional de Acceso a la información) el número y monto de los contratos de ese consorcio hidalguense durante el gobierno estatal de Miguel Angel Osorio Chong y mas tarde en el actual sexenio del presidente Peña Nieto? TRES.- Si los directivos de Odebrecht México solo reconocen en esos videos sobornos por 6 millones de dólares, pero el reporte dice que en México repartieron 10.5 millones de dólares. ¿En dónde están los 4.5 millones faltantes? Bajo estas tres visiones, y pasados los peligros de contaminar el destape priista, el cuestionamiento en los corillos judiciales brasileños y norteamericanos es: ¿Y México cuándo va a actuar para revelar toda la verdad? Antes de renunciar en octubre pasado, el procurador Raúl Cervantes dijo en su despedida que dejaba resuelto el Caso Odebrecht. Si no se exhiben ya esas indagatorias, Odebrecht podría ser uno de los mayores lastres para el candidato José Antonio Meade. Y desde el extranjero se los pueden estallar, a mitad de la campaña, cuando ya no exista el tiempo para explicar, justificar u operar un control de daños. Así de claro.