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30 de Agosto del 2017

Margarita, la beneficiaria

Dos de los tres punteros para alcanzar la candidatura del PAN a la presidencia 2018, se colocan en el tocadero público amenazados por el descrédito y la descalificación
Primero fue el presunto enriquecimiento inexplicable de Ricardo Anaya. Y ahora los reflectores están sobre el presunto espionaje de Rafael Moreno Valle hacia el presidente Enrique Peña Nieto y otros políticos.   En solo una semana, dos de los tres punteros para alcanzar la candidatura del PAN a la presidencia 2018, se colocan en el tocadero público amenazados por el descrédito y la descalificación.   Si ambas revelaciones se confirman, o como chisme y aunque no sean del todo ciertas pegan en la opinion pública, no hay duda que la gran beneficiada es Margarita Zavala.   Si nos apegamos a la tesis de buscar al culpable del crimen en donde está el beneficiario, deberíamos suponer que quienes alientan las descalificiaciones de Anaya y de Moreno Valle son los afines –dentro y fuera del PAN- de la ex primera dama.   Y eso no significa otra cosa que a falta de un acuerdo interno entre las cúpulas azules –los tradicionales, los neopanistas y los pragmáticos- el costo que pagará el PAN por este quiebre puede ser muy elevado. Irreparable.   Hay quienes advierten que para entender el juego hay que analizar de cerca a aquellos que mueven los vientos en favor de Margarita, quien dicho sea de paso es la puntera en las encuestas azules y la única que en números absolutos le compite a Andres Manuel López Obrador.   Serían los mismos que ya en 2006 y en 2012 operaron las estructuras electorales del PRI y el PAN, de manera conjunta, para frenar exitosamente, haiga sido como haiga sido, la posible entrada de López Obrador a Los Pinos.   Bajo este supuesto, la urgencia sistémica sería dejar injugables, políticamente hablando, a Anaya y a Moreno Valle para que Margarita se fuera indiscutiblemente no solo como la mejor, sino como la única opción.   Porque hasta antes de las revelaciones patrimoniales de Anaya y del espionaje político de Moreno Valle, lo que en el extreme se asomaba era una fractura que obligaría a la ex primera dama a buscar una candidatura independiente.   Y de suya esa escisión no solo pegaría en la línea de flotación electoral del PAN, sino que dificultaría cualquier posibilidad de alianza o frente entre los grandes con la intención de debilitar al puntero de Morena.   Pero aunque el análisis sea claro y con toda la lógica, en la práctica ni Anaya ni Moreno Valle se van a quedar cruzados de brazos.   Y a menos que existan otras amenazas sobre sus patrimonios o sus procederes, los que antes eran adversarios dentro del mismo partido podrían acabar aliándose para defenderse de los que los buscan sacarlos de la jugada y dejarle toda la cancha azul a Margarita.   Pero la puntera en las encuestas azules no está manca y si viene una reacción personal sobre Zavala, no duden que ella y los suyos también operarán lo necesario para impedir que le descarrilen su proyecto 2018.   Hoy el conflicto de mas fondo se ubica en los compromisos ya pactados desde hace meses con su presidente Ricardo Anaya, para garantizar que el llamado joven maravilla amarre la postulación aún antes de la elección interna.   También en el apoyo -o no- que signifique para otros panistas la declaración de guerra que su jerarca le hiciera al PRI. ¿Van todos a la batalla?   Y ni qué decir de que existan las pruebas–o no- para demostrar que Moreno Valle hizo como gobernador exactamente lo mismo que en 2010 hizo el gobernador Peña Nieto, cuando sorprendieron a su hombres de la seguridad colgándose de los teléfonos de Manlio Fabio Beltrones. ¿Casualidades?