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12 de Enero del 2018

Y los delegados, ¿cuándo?

¿Qué sentido de futuro tiene para esos informantes conservar la posición de delegados si su jefe, Miguel Ángel Osorio Chong renunció?
Desde el 2015 Manuel del Villar fue nombrado delegado de la Secretaría de Gobernación en Nuevo León. Añeja práctica la de los secretarios que despachan en Bucareli la de designar a un “embajador” en cada estado, para que se convierta en sus ojos y oídos de lo que ahí sucede. Pero desde el pasado 15 de diciembre, Del Villar renunció a su codiciada posición y a depender de su jefe, Miguel Ángel Osorio Chong, para irse a prestar sus servicios de información clave para otra causa: la de Jaime Rodríguez "El Bronco". Esa renuncia, consumada apenas 17 días después del destape de José Antonio Meade como candidato presidencial del PRI, podría replicarse muchos delegados de Gobernación en el país. Si su jefe, el hasta antier secretario de Gobernación, ya fue descartado como una opción para el 2018, ¿qué sentido de futuro tiene para esos informantes conservar la posición? Lo curioso es que, al igual que sucedió con el Partido Encuentro Social (PES), este pupilo de Osorio Chong terminó entregando sus servicios a Jaime Rodríguez "El Bronco". Por eso la pregunta de fondo hoy es ¿qué hará el nuevo secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, con los 32 delegados que fueron designados y que conservar su lealtad a su antecesor? La pregunta no es ociosa, considerando que históricamente esos delegados federales -priistas o panistas- son colocados en esas posiciones para reportar situaciones políticas locales que podrían poner en riesgo al gobierno federal. Esa es su misión primordial. Pero una tarea secundaria no menos importante que se fue desarrollando sexenio tras sexenio, fue la de convertirse en los informantes y operadores secretos de las campañas políticas, sean para diputados, senadores, gobernadores o la de presidente. Esos delegados recolectan información que pueda poner beneficiar o perjudicar al candidato del partido en el poder, para reforzar o rectificar campañas, según sea el caso. Lo curioso es que con los años, la secretaría de Gobernación se volvió el epicentro de la designación no solo de sus delegados, sino de otras Secretarías con actividades políticas, cuyas acciones o presupuestos son claves en los resultados electorales. Sumen las delegaciones de Sedesol y PGR, por citar dos casos, y verán como la secretaría de Gobernación se transforma en un pulpo con tentáculos políticos, judiciales y presupuestales, al servicio del Poder Ejecutivo o del candidato oficial en turno. Por eso desde la pre-campaña de Meade se ve con preocupación el tiempo que podría demorar el nuevo inquilino de Bucareli para renovar esas delegaciones, que podrían sumar arriba de las 100. El proceso no es sencillo, si se considera que quienes las ocupan ya aprendieron con los años el oficio y son personajes locales a quien los designó, en este caso Osorio Chong a través de su oficial mayor Jorge Márquez. ¿Se irían a sus casas así como así, tranquilos y en santa paz? ¿O al igual que sucedió con Manuel del Villar en Nuevo León emigrarán a donde sus institutos políticos o su renunciante jefe les ordene? De ahí que la salida, previa renuncia, de Osorio Chong como secretario de Gobernación, apenas sea un acto protocolario, pero no es el desmantelamiento del aparato humano que se había aceitado para servir a un candidato que ya no lo fue. ¿Lo entenderá Alfonso Navarrete Prida y actuará con la urgencia necesaria para tener todo listo en febrero, cuando arranquen las campañas? Veremos.