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20 de Octubre del 2017

Lo que quiere EU

Una de las exigencias de Estados Unidos en el TLCAN es que México se comprometa a darle prioridad a lo que necesite EU para librar cualquier guerra
A estas alturas de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio se abren todo tipo de conjeturas y especulaciones sobre la renuencia de los Estados Unidos para aceptar lo pactado con México y Canadá. Pero una de las tesis mas recurrentes en las altas esferas de Washington, y en algunos círculos de la Ciudad de México, es que el trasfondo de las negociaciones es otro. Uno que va más allá de lo estrictamente comercial. La presunción es que los norteamericanos sienten que en cualquier momento pueden entrar en un conflicto armado con Corea del Norte y algunos de sus aliados en Asia. Y que si eso ocurre, los norteamericanos buscan asegurar un compromiso de las industrias estratégicas mexicanas, para darle prioridad a las exigencias de materias primas que demandarían los Estados Unidos en sus fábricas de armas, aeroespacial y tecnología de guerra. Industrias como las de la minería, el acero, los energéticos, automotriz, plásticos, medicina, son estratégicas y vitales para sostener una prolongada confrontación. Un acuerdo así ya se dio en la Segunda Guerra Mundial, cuando la industria mexicana se convirtió en suministradora clave de algunos insumos fundamentales para apuntalar la lucha contra la Alemania y sus aliados. Esa sería la primera exigencia. Que México se comprometa a darle prioridad uno a lo que necesiten los Estados Unidos para librar cualquier guerra. Y esas confrontaciones, está claro, serían con países asiáticos. La otra presunta exigencia que no se vería hoy sobre la mesa, pero que insinúan que ahí está, sería que México aceptara en los próximos años la instalación de bases navales conjuntas en sus costas del Pacífico. Los norteamericanos están convencidos de que así como en los años 30 y 40 sus adversarios fueron mayoritariamente europeos, en la nueva geopolítica del conflicto, los enemigos estarán en el Pacífico. Y como el desplazamiento de las costas desde Indonesia y Malasia hasta Corea del Norte, China y Rusia, supera por mucho las la longitud de las costas norteamericanas, México con sus costas podría ser un gran aliado en la defensa de los intereses no solo de Estados Unidos, sino de América del Norte en general. La tesis puede lucir descabellada, pero conociendo los desplantes casi despóticos del gobierno de Donald Trump hacia nuestro país, aquello podría no ser nada algo descabellado. Si hace apenas un año alguien nos hubiera dicho que íbamos a hacerle comparsa a los norteamericanos, al ser la primera nación en expulsar al embajador de Corea del Norte, no lo habríamos creído. La institucional Doctrina Estada de no intervención fue enviada al cesto de basura en un conflicto que no es frontal contra nuestro país, pero que evidentemente fue una acción para satisfacer los caprichosos deseos del gobierno de Trump. Por eso hay que tener cuidado con caer en la trampa de que más allá de negociar los intereses comerciales, acabemos sometiendo esos acuerdos a los intereses de la geopolítica y de las guerras de otros. No vaya a ser que por andar de obsequiosos nos quieran convertir en su estrella 51, con el nivel de atención que tan “humanitariamente” le dispensan hoy al devastado Puerto Rico.